jueves, 30 de mayo de 2013

Feliz día de Canarias...

Ja, ja,ja, despues de una noche de serenata a la madres, porque en Nicaragua es el día de las madres, me levanté a las doce del mediodía y encontré este cartel que me hizo una buena amiga, Joelma Batista. ¡¡Vaya subidón!!.

Feliz día de Canarias a todos/as.

En la mirada de un isleño siempre se ve la mar...


lunes, 27 de mayo de 2013

Peregrino, ¿a dónde vas?...


Nueva Guinea, 27 de mayo de 2013

                Corría 1992, cuando  Sevilla acogía la EXPO y Barcelona, las olimpiadas. Yo había cumplido 15 años y no perdí casi nada de las retransmisiones olímpicas de TVE. Aquel verano lo pasamos en casa de abuelito Sebastián y abuelita Maruja en Galicia. Abuelito había encuadernado una colección  que venía con el periódico sobre las etapas del Camino de Santiago. Yo, espoleado por los éxitos de la delegación española, soñaba con llegar más alto, más lejos, más fuerte, y planeaba atravesar el norte de la Península Ibérica desde los Pirineos hasta la Tumba del apóstol. Los años pasaron y mi sueño no se hizo realidad. Perdí la esperanza de hacerlo hasta que llegó la oportunidad muchos años más tarde, siendo ya cura y acompañante de pastoral con jóvenes en Lanzarote. Los tramos del camino que pude hacer en distintas ocasiones por las vías portuguesa y francesa fueron experiencias inolvidables que me hicieron descubrir muchas cosas y me dieron la certeza de que se puede lograr cualquier cosa y que siempre se puede dar más de lo que uno cree.
                                                            
                Estos últimos 19 días, he vuelto a peregrinar. Un camino de Santiago muy diferente. No hay flechas amarillas ni conchas, pero sí baqueanos atentos y expertos que no te dejan agarrar nunca la vuelta errónea y te señalan la mejor pasada. Los caminos polvosos o lodosos (según llueva o no) del sureste nicaribeño, han acogido los pasos de nuestras bestias de comunidad en comunidad por las zonas 5-2 y 12-2 de nuestra enorme parroquia. Esta vez también ha habido algo de navegación por el gran Punta Gorda, el Caño Chiquito y alguna bocana como la del Masayón. Como descubrí en O Camino, lo que importa no es la meta, sino el camino en sí. Así es la vida, y cuando peregrinas con lo esencial, las sensaciones y rutinas son las mismas sea en un sitio más acomodado como la ruta jacobea o más precaria como los bosques y fincas del sufriente campesinado nicaragüense.

                En medio de esta gira, el día 22 para ser exactos, hice un año exacto de haber empezado a hacer este tipo de giras por las comunidades montado en las excelentes bestias mulares que nos conducen  por los cerros, guindos y montañas con paso firme y paciencioso. Gracias a mi hermano Enrique que me llevó con él en aquella primera mini-gira por San Ramón, Caño Vicente y La Pichinga en la parroquia de Kukra Hill. Cuando compartía esto con la gente de la comunidad del Diamante, no podía contener la emoción por todo lo vivido en este año, y especialmente en estos días, que siempre ponen a prueba mi físico y mi mente. Ese día fue especialmente bello. La celebración muy serena y vivida, la acogida de la gente siempre cálida y cariñosa. Al momento de la consagración en la misa, las 70-80 personas que abarrotaban la humilde capillita de madera se arrodillaron como una sola alma en completo silencio ante el Señor, al que sólo pueden tener en la Eucaristía, dos veces al año. Aquellos rostros sencillos de grandes y pequeños, hombres y mujeres avejentad@s prematuramente por la dureza de la vida y la falta de oportunidades, arrodillad@s fervoros@s, como yo no lo sé ser, y hacerme sentir muy pequeño. La lluvia insistente del triste invierno que ya va llegando perezoso, aumentaba mi emotividad y la cabeza me volaba al Camino de Santiago. Otra certeza de todo peregrinaje bombeaba mis ideas. El camino no lo hacemos sol@s. Cuánto más duro se vuelve el andar, más a nuestro lado está el Señor, y más hermanos y hermanas te lo hacen ver.

                En cada revuelta de los numerosos y bulliciosos ríos y ritos que alimentan al gran Punta Gorda, tras cada puente por el que salvábamos incómodas quebradas, cientos de brazos abiertos esperan sonrientes que l@s misioner@s lleguen con bien, rezando incasablemente porque no caigamos de ninguna manera.

                Mis bordones en estas casi tres semanas, han vuelto a ser de lujo. Gracias de corazón a los cinco coordinadores zonales que se desvelaron por mí: Catalino Mejía, Henry Ortega, Rogelio Abarca, Héctor Mairena y Eduardo López. Enamorados del Señor y su iglesia, dejan sus hogares varios días para turnarse a mi lado con muchos acertados consejos y preguntas varias. También las zonales de pastoral de la mujer, Carla Sequeira (que se nos enfermó por el camino), Cornelia Rodríguez, Damaris Solano y Máxima Trujillo; también alguno de los de Infancia y Adolescencia Misionera como Sabino Ortega o los de pastoral con jóvenes como Jader Polanco, Manuel Duartes o Bismarck Rodríguez. Todo un equipo de gente maravillosa. La corona de ese equipo y con quien más he compartido estos días es la jovencísima novicia de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción, Reina Johana Pérez Obando. Natural de nuestra misma parroquia, con sólo 22 añitos, está a punto de hacer sus primeros votos el próximo 8 de diciembre. Ya antes de entrar al proceso formativo como religiosa, era ministra de la Palabra en su comunidad de san Jorge, zona 8. Alegre, sincera, entregada y atenta. Animaba a las mujeres y a l@s jóvenes en cada comunidad. Gracias a su labor se formaron más de diez directivas de pastoral con jóvenes y-o de pastoral de la mujer. En las noches, cuando el oscuro manto estrellado acallaba ya el bullicio del día de fiesta, ya casi sol@s, cantábamos y tocábamos junt@s a la luz del fuego, en espera de un sueño que nos llevara a un nuevo amanecer en el que reemprender el camino.

                Cientos de historias que no caben en esta entrada. A veces también viene el difícil trago de ser padre, padre. Es decir, corregir con firmeza. No siempre el trabajo está bien hecho o las actitudes personales y comunitarias son las adecuadas. Es la parte que no me gusta pero es necesario hacerla. Cuando un papa mira a su niñ@ jugando al borde de un precipicio, la actuación se torna firme y contundente, y la palabra, de autoridad irrechazable. En alguna comunidad tuve que poner cara de “malo” y “amenazar” con la pérdida del status de comunidad para pasar al de filial de otra, debido a la gran desorganización y falta de amor mutuo. Eso les supondría el dejar de ser visitados por la gira misionera y tener que ir a los sacramentos a la más próxima hasta nuevo aviso. Es duro ver cómo se ensombrecen los rostros. Rezo para que reaccionen y no sea así.

Lo bueno y lo malo entremezclado…. El alegre galope de las buenas bestias por los caminos llanos y las lágrimas de las mujeres maltratadas de mil maneras que se desahogan en confesión… el placer de un trozo de hielo raspado con sirope por encima y las lágrimas emocionadas del viejito centenario postrado en cama que no deja de cantar al Dios de la Vida en Pueblo Nuevo… el hacerte cosquillas para que l@s persigas y juegues con ell@s de l@s niñ@s del Paraíso de Dos de Oro y el tener que sacar en hamaca a hombros durante horas a una chavalita con una especie de ataque cerebral.

Miles de latidos de vida de los que yo no soy digno.

… sólo Él, mi Dios, que me dio la libertad.