jueves, 27 de junio de 2013

Las personas de las comunidades me consideran superior, pero ellas me están reengendrado con su acogida...


Kukra Hill, 27 de junio de 2013.
Estos días últimos hemos tenido la Asamblea de la Vicaría Sur de nuestro inmenso Vicariato Apostólico de Bluefields. Se trata  de una representación de laic@s, religios@s y curas de cada una de las parroquias de la RAAS al sur del Río Grande. A mí, esto me ha dado la posibilidad de volver a Kukra, donde nuestro compañero del IEME, Enrique Córdoba, me acogió hace ya más de un año para hacer mi primera experiencia de montaña. Reencuentro emocionante con mucha gente buena de todas las parroquias de la vicaría que coordina nuestro otro compañero, Mariano Martínez: El Ayote, La Cruz del Río Grande, El Tortuguero, Kukra Hill, Catedral de Bluefields, San Martín de Bluefields, Los Ríos de Bluefields, El Rama, Muelle de los Bueyes y nuestra querida Nueva Guinea.
Nos ha acompañado en el día de formación, María Luisa Castillo Chamorro, delegada diocesana de Caritas de Granada – Nicaragua. Una de las emocionantes reflexiones que compartió con nosotros fue una preciosa exégesis sobre el encuentro de Abraham con los desconocidos en el encinar de Mambré. A mí me ha provocado la siguiente reflexión: todas las acciones de entregada e incondicional acogida que realiza el patriarca con los desconocidos son las que yo recibo cuando llego a cualquier comunidad. En efecto, Abraham, se levanta de su descanso bajo la sombra rica de familia y a sus servidores: agua para los pies, pan, leche, mantequilla, carne para comer, un lugar para descansar y toda la atención del mundo para cualquier otra cosa que demanden. Ellos quedan satisfechos, y el viejo y seco Abraham, por su vaciarse de sí mismo, acoge una nueva vida, la promesa de un hijo.
En las comunidades es lo mismo. El esfuerzo por organizarse para la recepción de la gira les dinamiza, les hace ponerse las pilas, les da vida. Ell@s miran al Padre que llega como uno de los acontecimientos más importantes del año y lo vuelcan todo. A mí eso me da una vergüenza terrible, pero así es. Lo que la   gente no sospecha es que a mis sequedades y faltas de sentido me da mucha más vida todavía el visitarles. Ell@sme miran superior, pero en realidad me están reengendrando.
Bendice todas estas nuevas vidas que engendramos un@s en otr@s, a pesar de ser tan limitadit@s