Retomamos la tarea de ir terminando
la construcción del nuevo templo de la Fonseca. Las lluvias y las dificultades
de trasladar la madera para los muebles y las puertas, retrasaron las obras.
También desde el inicio de curso
hemos estado viviendo la incertidumbre de por dónde va ser el trazado del canal
interoceánico que se quiere construir en Nicaragua. Hace unos días presentaron
el trazado, nos afecta de lleno a la parroquia y nos va tocar que replantear
muchas cosas, así como acompañar a nuestra gente en este momento histórico.
Todavía quedan muchas cosas por clarificar, pero es un reto grande para nuestra
parroquia, para el vicariato y para todos los/as nicaragüenses.
Los meses de febrero y marzo fueron
de mucha actividad pastoral y de la construcción.
Abril
con la semana santa en medio fue muy intenso, talleres de formación, la visita
de dos enfermeras de Alicante que vinieron a colaborar un poco, la visita de
nuestro compañero Julio (temporalmente en su Diócesis de Astorga por asuntos
familiares) a la parroquia, el consejo de pastoral y la preparación de las
confirmaciones y la inauguración del nuevo templo. Uff, solo de recordarlo me
canso.
Del mes de Mayo resalto la
inauguración del Templo de la Fonseca.
El mes de junio y la primera
quincena de julio, Chepe y yo, tras culminar la primera vuelta anual de las
giras misioneras a las comunidades, marchamos de vacaciones cada uno a su
sitio, mientras Mariano seguía con los talleres de formación en Nueva Guinea:
de directivas de las comunidades, de catequistas de primera comunión y de
bautismo. También recibía la visita de dos religiosos de La Salle y dos
voluntarias de PROYDE, ong vinculada a La Salle, que fueron a apoyar la
pastoral educativa del vicariato. También Claro Jesús e Isidoro, siempre de
nuestro grupo, pero ahora en trabajos del IEME en Madrid, cruzaron el charco de
visita.
Trabajo no falta, más del que se
puede abarcar, pero ahí vamos, detrás de una cosa otra y asi…poco a poco, o al
suave, que dicen los/as nicas.