Liverpool, 20th August 2015
Esta comunidad de redentoristas
que me abrió las puertas y el corazón por la cálida intercesión de Fr Chris Fallon, vive en el antiguo y
encantador monasterio de Bishop Eton.
Adosada al monasterio está la iglesia parroquial de Our Lady of the Anunciation, administrada por los propios frailes.
Otra Chris es la secretaria de esta
parroquia. Hija de vasca y gallego emigrados a Liverpool desde antes de que
ella naciera, aporta un punto exótico y entrañable en esta casa de por sí
bastante humana y acogedora.
Hace unos días, mientras
desayunaba algo junto a Tony Johnson,
Chris se sentó con nosotros en el
pequeño office a tomar su café. No es
algo habitual, pues esta madre de familia esforzada, siempre está trabajando duro
en su oficina. Sobre la mesa estaba una copia del folleto del funeral de Cilla Black, la estrella liverpooliana
recién fallecida en su casa de Estepona. Cantante, compositora y presentadora
de exitosos programas televisivos, la artista ha sido llorada por toda la
ciudad. Muy asociada en su carrera a The
Beatles, su muerte ha inundado de ramos de flores las calles que rodean los
sitios emblemáticos de los Fabulous Four,
como los pasajes que rodean a las famosas Cavern.
El caso es que el folleto estaba allí porque el funeral tuvo lugar en la otra
parroquia que llevan los redentoristas a sólo dos millas de aquí, St Mary in Woolton. Allí se casó hace
décadas la finada Cilla, y allí se
conocieron también Paul McCartney y John
Lennon, no lejos de los también famosos Strawberry
fields.
Mientras comentábamos el folleto
y todo lo que rodeaba al evento, salió en la conversación que el Athletic le había ganado al Barcelona la supercopa. Pues Chris es
fiel y entusiasta seguidora de los leones.
Yo estaba completamente ajeno a todo eso. Ni siquiera sabía que se había jugado
la supercopa. Mientras le explicaba a Tony
qué es eso de la supercopa y brindaba con Chris por la victoria de los de San Mamés, me di cuenta que sabía más de
los resultados de la primera jornada de la Premier
League, de la evolución de la última serie de Cricket entre England y
Australia, de la conmoción de Liverpool
por la muerte inesperada de su Cilla,
de las cosas que rodean la vida parroquial de St Teresa’s in Norris Green donde he estado sustituyendo a Fr Chris las últimas semanas, de las
evoluciones de los exámenes de Cambridge
en los que he participado estos días, etc. que de cualquier cosa de las que
salen a diario en la prensa del Estado Español. Un escalofrío me recorrió el
cuerpo al sentirme volando lejos y no sentirme incómodo.
En unos meses me espera el
vértigo de volver a empacar y desempacar para seguir volando lejos y dormir en
cualquier rama como cantaba Javier
Álvarez, aunque en mi caso para bien; pues como dice Pablo Arribas: “Por el camino se quedaron los que pensaron que
vértigo es sinónimo de miedo. Hay que sentir vértigo, del bueno, del que
seduce, porque sentir vértigo no es asomarse a la incertidumbre y temer la
caída: es experimentar atracción por la profundidad que se abre ante nosotros;
es ser conscientes de que caer es posible”.