Después de un par de semanitas de silencio, aquí vuelvo a enviar alguna cosita. Les diré que el silencio ha sido debido a la intensidad de la vida en todos los sentidos. De hecho, no abría el correo desde antes del puente de Todos los Santos. Precisamente lo sucedido durante el mismo es parte del motivo de haber andado un poco "out". Las fotos que les envío son del mismo. Lo que hicimos, aprovechando que finalmente conseguimos no tener clase (la vamos a recuperar, eh, no se crean) el 31 de octubre, José Luis, Santos y el menda-lerenda fue irnos de excursión a la Macha, cual quijotes sin sancho panza... Pos sí, pasamos cuatro días muy intensos, recorriendo muchísimos rincones de la provincia de Ciudad Real, de donde es oriundo mi compañero, Santos, el alto de la perilla negra. El centro de operaciones era la casa de sus padres en el pueblo de Daimiel, donde nos quedábamos a dormir. Visitamos el precioso valle de la Alcudia (limítrofe ya con Córdoba), dónde él fue párroco estos últimos años, en unos cuantos pueblitos pequeños y alejados llenos de gente buena y sencilla donde no muchos quieren estar (¿les suena?). Allí comimos los finaos (castañas incluídas) aunque les llamaran "las ánimas". También estuvimos en Valdepeñas, haciendo el DOMUND con algo de retraso, porque Ángel Almansa nos lo pidió. Muchos lo recordarán porque estuvo un verano sustituyéndome hace unos cuantos años. Estuvimos en una puesta de sol espectacular en el parque nacional de "las Tablas de Daimiel" donde el río Guadiana juega al escondite con la madre tierra y sus habitantes. Festejamos con varias comidas en casa de la familia de Santos, su onomástica y la de su padre. Visitamos en Torralba (otro pueblo) a un compañero del IEME que está operado, que es Amadeo, el que estuvo el pasado domingo de Ramos en Haría, ¿recuerdan? Aún tuvimos tiempo de ir a la otra punta de la provinvia, a Almadén, el pueblo de nuestra compañera del curso misionero Inma, la de OCASHA, donde fuimos a las antiquísimas y flipantes minas de mercurio y sacamos la espectacular puesta de sol que ven en las fotos (lo de los cascos era obligatorio pa entrar a la mina, y menos mal, porque casi me escuerno en una viga, de hecho el casco, que no la cabeza, rodó por el suelo). Ya cuando nos volvíamos paramos en Campo de Criptana, tierra de molinos donde la tradición ubica la lucha de don Quijote con los "gigantes". Muy guapo. Nos acompañó bastante, Tomás (el jovencito rubio de barba), un amigo y compañero de Santos. Seglar y corresponsable en la delegación diocesana de pastoral con jóvenes de Ciudad Real.
Como se pueden imaginar llegamos el martes por la noche rendidos, y las clases del miércoles, jueves y viernes me costaron, aparte que no me gustaron mucho esas asignaturas, no por los contenidos que estaban bien (Lectura popular comunitaria de la Biblia, como "las luneras" y Misión e Inculturación) como por la formas que a veces se pasan de agresivas. Además ya la materia es tanta y en tan poco tiempo que ya no doy pa más. Ya he decidido seleccionar sólo lo que me hace falta para la memoria del curso que tenemos que presentar y dejar el resto pa más adelante. Por suerte me ha venido la inspiración y ya la llevo bastante adelantada. Estoy contento también con eso y con todo lo que voy redescubriendo y recordando de los estudios. Cada día valoro más la formación que me regaló mi querida iglesia de Canarias en el seminario, en el Centro Teológico, en los movimientos de iglesia que viví, en la formación de animadores de pastoral con jóvenes y de la delegación para el clero y tantos y tantos espacios. Sirven y mucho y dan fruto a su tiempo, cuando uno está preparado.
Bueno, no les como más la cabeza. Sean felices. Estamos juntos. Les quiero. Pablo.
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