lunes, 30 de abril de 2012

Rebosantes de vida....

Queridos amigos/as:
Ya una semanita por aquí en tierras centroamericanas. Aunque son tan poquitos días les cuento que ya llevo muchas experiencias acumuladas y muchas personas interesantes conocidas, tantas que, aún no sé nombrarlas a todas, pues.

La palabra que lo resume todo es: ¡mucha vida! Es una sensación muy parecida a cuando estuve en Mozambique. Todo es un estallido de vida continua. Hay niños/as  ( chigüinos/as, se dice aquí) y chavales/as (jóvenes), por todas parates. Todo el mundo anda y anda sin cesar. Los camiones y las guaguas (buses, se llaman) que parte de la meraciudad de Nueva Guinea para todas las otras comarcas del amplísimo municipio (más de 4000 km cuadarados) pululan a todas horas cargados hasta las tachas demercancías y personas. Y siempre hay alguien del bus que cuando ya van colgandopor fuera y arriba del techo grita: “Al fondo hay sitio, apriétense….”

Ya he ido conociendo varios barrios de la ciudad (sectores numerados del 1 al 8) y todas las colonias grandes. Son, como digo, ya muchos acontecimientos y personas los encontrados.

Les voy acontar más detenidamente de porqué y cómo ya he ido a las colonias grandes. Ha sido el jueves, el viernes y el sábado. El tema es que esta semana se celebran las confirmaciones de toda la parroquia. Se preparan en sus propias comunidades, que están muy lejos, algunas montaña adentro más de un día caminando, y luego se concentran en la cabecera más grande y próxima (interzonales, llaman). Así, el jueves estuvimos en Naciones Unidas donde seconfirmaron 87 jóvenes. El viernes en Puerto Príncipe, donde lo hicieron 93 yel sábado en La Fonseca, donde fueron 188. Todos son lugares en crecimiento que aglutinan entre 20 y 40 más pequeñas comunidades alrededor, y que serán futuras parroquias. En todas, la organización en multitud de ministerios laicales esimpresionante. Hemos ido a cada sitio, Mariano (que es el compañero del IEME que coordina la parroquia) y Monseñor Pablo con su afabilidad y cercanía aprueba de bomba; cada día también vinieron alguna de las hermanas religiosas o alguna de las aspirantes, más otras que iban desde el día anterior para ayudara preparar.

En cada sitio, nos recibían con gran agasajo, con desayuno incluido (siempre salíamos muy pronto por unas carreteruchas que hacían brincar hasta la saciedad, sobre todoel día de Puerto Príncipe que cayó una lluvia impresionante y convirtió la carretera en una piscina de barro) y luego ya la misa, las confirmaciones, muchos saludos y felicitaciones, almorzar y volver cargados de gente a irrepartiendo por los sitios).

Mención especial merece lo de Naciones el jueves. Aquello parecía “Bienvenido Mr.Marshall”. Llegamos a la entrada del pueblo y nos estaban aguardando todos/as los/as confirmados/as con sus familias y padrinos, los responsables de las comunidades, la gente del pueblo; con una pancarta enorme, con una banda de música,confetis, voladores, y desde allí andamos cantando y dando vivas por todo el pueblo hasta la iglesia. También ese día me emocioné mucho en la celebración (cosa que me ha pasado más días, porque todo es muy vivido y auténtico). Ese día fue porque, entre otras cosas era mi aniversario de confirmación también (felicidades a todos los que lo hicieron conmigo hace ya 14 años). Y mientras veía pasar a los/as muchachos/as a ser crismados/as, con su sencillez y sus padres y padrinos tan trabajados del sol y el trabajo duro, y con una devoción evidente, me veía a mí hace tiempo y encontraba que la promesa que le hice a Jesús aqueldía se estaba convirtiendo en realidad. Es difícil transmitírselo pero les digo que todo cuadra cuando uno se deja, y que no hay que desesperarse ni desanimarse porque Dios siempre responde y su sueño sobre cada un@ de nosotros/as está trazado y al alcance de nuestras manos.

Bueno, no les canso más. Ya seguiré contándoles. Les quiero mucho. ¡Qué Dios les bendiga!

viernes, 20 de abril de 2012

Mis primeras impresiones....

Querida famlia, ya estoy aquí, en el otro lado del mundo. Es una sensación muy extraña. Es como si todavía no estuviera aquí. El vuelo no me fue pesado, dormí bastantes horas, porque el ritmo que llevé las últimas semanas fue de muy poco sueño. Pusieron dos películas y dieron de comer bien. Fui holgado porque iba mediado. Salió con retraso de Madrid, por lo que casi pierdo el enganche con Managua en san José. Lo que sí se quedó atrás fue la maleta. Así que llegué y tuvimos que estar Tarscicio (el coordinador del grupo) y yo más de lo esperado en la capital. Nos quedamos y comimos en el seminario. Nos trataron muy bien.
El IEME ha sido parte de la formación del seminario interdiocesano nacional por muchos años y es muy considerado allí. Por fin el jueves por la tarde recuperé la maleta y salimos para Nueva Guinea. Una de las parroquias donde estamos en el Vicariato. Aún sólo he visto a Tarsicio y hablado por teléfono con Claro Jesús. Isidoro está regresando de Cuba, Enrique está en España y Chepe y Mariano de gira por las comunidades hasta el día 24. Hace calor y humedad pero es más parecido a lo nuestro que Madrid. Tuvimos una tormenta nada más aterrizar.
Managua es un "pueblito" de un millón de habitantes pero pueblito al fin y al cabo. Vimos a Mons. Pablo nada más llegar porque estaba en Managua que me pareció un hombre muy sencillo y cercano.
Lo más pesado fue el largo viaje en el carro hasta Nueva Guinea. Han terminado la carretera asfaltada hasta aquí. Pero aún así son cinco horas y salimos a las 18 horas, lo cual ya es noche cerrada. Llegamos cerca de las 23 horas (de madrugada vamos). La vida empieza antes de las 5 de la mañana. Hoy ya estaban jugando al fútbol al lado de la casa cural, entre eso y el gallo que tenía al tronco'l oído pues mira. De todas formas en el coche vine cabeceando todo el tiempo.
Nueva Guinea es capital de municipio dentro del RAAS (Región Autónoma del Atlántico Sur), se supone que es ciudad (unos 25.000 habitantes) pero a mí me parece un pueblito de calles sin asfaltar, terriblemente embarradas. La gente y las casas son muy, muy, muy sencillas; todo el mundo camina sin cesar, y las guaguas y camionetas van hasta las tachas.
De momento todo es muy distinto, extraño, desbordante. Me costará un tiempo renacer, pero sé que estoy donde papaíto quiere.

Les quiero, PAblo.

viernes, 13 de abril de 2012

A punto de saltar el charco...

Queridos amigos y amigas:

Parece mentira, pero me queda menos de una semana para partir hacia mi nuevo país. Sí; ha sido volver de Canarias, gozar la pascua de forma muy intensa y ponerme a tramitar los papeles que me faltaban para legalizar mni residencia una vez que entre en Nicaragua.

El viaje por Lanzarote y Gran Canaria con José Luis y Santos fue emocionante y enriquecedor. Gracias a todos/as por lo compartido. Especialmente emocionante fue la misa en la catedral el martes santo y tantos encuentros con tanta gente querida en las dos islas. El tiempo no acompañó pero el mal clima fue sustituido con creces por el calor humano. También gocé mucho el día de la Encarnación en Haría y el domigo de Ramos en mi barrio, en Santa Isabel de Hugría.

La pascua familiar en Valladolid fue también una experiencia intensa en la que me sentí cura y a la vez muy acompañado y apoyado por el equipo que preparamos y todos los participantes, un grupo de matrimonios jóvenes con sus niños/as y otras personas. Todo muy bien.

Y como les digo, de vuelta a Madrid, toda esta semana andajeando despachos hasta ya tener todo lo que necesitaba. Y por lo tanto ya tengo billete de avión para salir. Dios mediante, el próximo miércoles 18, llegaré a Managua por la tarde de allí, tras once horas de vuelo hasta san José de Costa Rica, una hora de escala y una hora más hasta Managua. Ya tengo ganitas de llegar y empezar a adaptarme a todo aquello. Gracias por tantas muestras de afecto y apoyo, así como oraciones que me están dando.

Decirles que el número de teléfono móvil que he tenido lo voy a bloquear el martes o el miércoles. Cuando llegue allá ya contrataré un número de Nicaragua y ya lo comunicaré por correo-e y FB. Decirles que la diferencia horaria es de 8 horas menos que en la Península y de 7 horas menos que en Canarias, en este horario de verano en el que estamos ahora. De tal manera que cuando yo estaré amaneciendo ustedes ya estarán en el mediodía, así que..... ¡nada de llamarme antes de la sobremesa de ustedes!

El contacto mejor será por ordenador a partir de ahora. Vayan haciéndose cuenta de skype quien no la tenga, para poder hablar gratis. Parece que conexión hay, porque los compañeros me responden con bastante celeridad. Así que perfecto, si puedo mantener el wasap, también lo haré.

Pues, estamos en contacto y juntos/as. La próxima circular será escrita desde Centroamérica y.... el otro lado del Atlántico, estará un poco más cerca con un puente en el que el Papaíto bueno de la vida también ha querido escribir mi nombre. Abrazos y besos. PAblo.

martes, 3 de abril de 2012

Misión canaria en Bluefields ...

Artículo extraído del periódico La Provincia:

  LOURDES S. VILLACASTÍN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

 Pablo Prieto, de 35 años, se despedirá hoy de sus ve-cinos en la Misa Crismal que se celebrará en la Catedral y en la que todos los años los sacerdotes renuevan sus compromisos con el Evangelio. El joven párroco, cuyo último destino ha sido el municipio lanzaroteño de Haría, se suma así a los cinco curas de la Diócesis de Canarias que ya ejercen labores misioneras en Colombia, Mozambique, Cuba, Perú y Nicaragua. "Estoy plenamente convencido que nuestra Iglesia de Canarias -como todas- recibe cuando da. Cuando da no sólo bienes materiales, sino tam-bién recursos humanos. Por eso vivo todo esto como un regalo que recibo no solo yo, sino también todos ustedes, por más que las urgencias pastorales y misioneras de nuestra propia tierra pudieran hacer pensar lo contrario". Es uno de los párrafos de la carta de despedida que Pablo Prieto ha colgado en la web de la Diócesis de Canarias para explicar a sus feligreses cómo vive estos días previos a su partida. El párroco, nacido en Escaleritas y muy vinculado a la parroquia de Santa Isabel de Hungría, señala que su vocación religiosa se despertó desde muy pequeño ya que nació y se crió en una "familia creyente, muy vinculada a la parroquia". "Desde muy pequeño conocí las injusticias y el dolor de la mano de la Iglesia. Me sentía raro porque cuando mis amigos estaban pensando en otras cosas yo quería arreglar el mundo. Todo fue surgien-do", recuerda el sacerdote, que, antes de que en 2004 se ordenase, salió y entró varias veces del Seminario. "Todo forma parte del mis-mo proceso. Fueron dos cur- sos más de aprendizaje", indi- ca Pablo sobre el periodo de formación sacerdotal. Vocaciones En relación con la falta de vocaciones religiosas que hay en la actualidad y que ha llevado a la Iglesia católica a editar un vídeo en el que anima a los jóvenes a la vida sacerdotal argumentando, entre otras razones, que "será un trabajo para toda la vida", Pablo cree que no se trata sólo de un problema de la Iglesia católica. "La falta de vocaciones se percibe en todos los niveles y en todas las profesiones. Es una crisis de valores generalizada en el mundo desarrollado. ¿Por qué no hay curas, misioneros? Pues por lo mismo que baja la atención pública. No se pone el corazón donde se debería. Como decía Ortega y Gasset: 'Nos centramos poco en lo esencial y estamos muy dispersos en lo que hay alrededor". Respecto a cuándo surgió su vocación misionera, Pablo señala que no hay un suceso determinante en su vida, aunque reconoce que su estancia en Mozambique con el misionero canario Manuel Ramírez fue determinante. "No sabría decir dónde empieza la vocación de sacerdote y la de misionero. Lo uno va muy ligado a lo otro", añade este joven sacerdote que ha estado preparándose durante más de un año en Madrid en el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) para su nueva tarea de misionero. En el Vicariato Apostólico de Bluefields, en el norte atlántico de Nicaragua, una de las zonas más pobres del país donde todavía hay una gran población misquita, Pablo coincidirá con seis compañeros más. Allí está Isidoro Sánchez, que además de compatriota fue profesor suyo en el Seminario. Aparte del trabajo evangélico, Pablo tiene como misión "potenciar el liderazgo de los miembros de las comunidades indígenas y rurales a su cargo". "Se trata de crear conciencia colectiva para que sean ellos mismos los que gestionen, organicen y afronten los problemas. No es que uno vaya y les diga lo que tienen que hacer". En el IEME se ha formado para su labor misionera, tanto a nivel intelectual como espiritual. Allí ha tenido la oportunidad de conocer también la experiencia directa de otros misioneros y despejar dudas. De momento, ha firmado por cinco años. "Miedo siempre hay. Es humano. Lo bueno es que ya tengo la experiencia de Mozambique. Fui lleno de paranoias y luego nada. Eso me da tranquilidad ", puntualiza este joven sacerdote, para quien la labor misionera es una tarea "de toda la Iglesia".