New Orleans, 6 de octubre de 2012 (santo de mi sobrino, Bruno)
The St. Canal (la calle Canal) es una de las principales de esta ciudad del Caribe norteamaericano. En el otro Caribe, el de América Central, concretamente en la Costa Atlántica de Nicaragua, también hay un Canal. No me refiero al tan traído y llevado canal interoceánico, sino al barrio del Canal en la ciudad de Bluefields. Dos canales muy distintos entre sí.
Esta tarde me llevaron a conocer el centro de Nueva Orleans. La zona fundacional que está en la rivera del famoso Río Mississipi. Es una zona plagada de nombres españoles y franceses en sus calles, porque fueron los primeros que habitaron aquí. La calle Canal es una ancha avenida con tres o cuatro carriles en cada lado y una enorme mediana para peatones y tranvías. Es una zona bulliciosa y transitada, llena de comercios. En ella está el Gran Casino, el Acuario y los mejores hoteles de la ciudad (el Hilton, el Sheraton, etc.). Mientras caminaba por ella no paraba de pensar que dicen que esta es una de las ciudades más pobres de los Estados Unidos. ¡Qué barbaridad! No quiero conocer el resto.
El otro Canal, al que se me iba la cabeza sólo tiene en común con éste que también está transitado por muchas personas de raza negra. Por lo demás…. ¡qué diferencia! El Canal de Bluefields es uno de los peores barrios de la ciudad. Era una zona pantanosa (de suampo, dicen los nicas) en el borde de la bahía blufileña. La fueron drenando a base de rellenar los lodazales con las conchas de los mariscos y los moluscos (los ostiones, en cuya gestión trabajan muchos niños-as). Eso le da al barrio un olor característico y nada agradable. A ello se suma que está atravesado por una gran canal (de ahí el nombre) que es el colector de las aguas pluviales y fecales del resto de la ciudad que van a parar a la bahía atravesando las casas del barrio. Las casas son pequeñas edificaciones de madera y lata puestas en alto sobre postes (en tambo) que aún así se inundan con las aguas. No hay calles. Sólo unos estrechitos andenes de cemento que dan vueltas y revueltas y en los que puedes ser fácilmente atracado. Allí viven algunos-as chavalos-as del proyecto y las gentes más humildes de la ciudad que llegan con sus botas de goma (hule) a la misa de 7 a.m. de catedral los domingos, como si vinieran del campo.Como ven dos canales bien distintos. Por ambos corren aguas y personas. En los dos Dios quiere habitar, pero el segundo se parece más a Belén, Nazaret y Jerusalén. No sólo por la pobreza y el sufrimiento, sino por la solidaridad sumergida que vive la gente. Canalízanos Tú, buen Jesús, hacia donde tú estarías si volvieras a nacer hoy en nuestra tierra.
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