New Orleans,
Saturday, December 8th, 2012.
Solemnity of the Immaculate Conception of the Blessed
Virgen Mary.
Ya sé que ha sido un largo paréntesis sin
decir nada, aunque a mí se me ha pasado bien rápido. La estancia en EE.UU. ha
sido fructífera para el mejoramiento de mi inglés y otras cosas, pero ahorita
ya, a sólo diez días de regresar a la Costa, ya tengo esos nervios y esas
emociones propias del moverse. Aunque me cuesta otra vez hacer y deshacer
equipajes y nudos afectivos, allá vamos de nuevo.
Angelo Lupinetti, el profe de inglés, me
preguntaba si voy a echar de menos el Notre Dame Seminary y su gente, y yo le
dije que sí, que hay gente que ya forma parte de mí. Me llevo nombres y
experiencias que me han hecho la vida mejor estos dos meses y poco: David Kelly
(el misionero de Maryknoll mayor que ha velado por mí día y noche), Royland
Recio (mi hermano cubano que no ha escatimado tiempo ni dinero en hacerme
sentir en casa), Amado Ramos y Everardo Sánchez (dos de los mexicanos con los
que más he compartido), el mismo profe Angelo, Jim Wehner (el rector), los
compañeros de clase vietnamitas Ca, Hung y Dhan y el filipino Ramil, Tim
Pfander y su magnífica hospitalidad en Guntersville (Alabama); el personal de
la casa como la hondureña Mamá Ela, el creol Mr. Ron, el nica Don Martín (que
nos brindó ricos nacatamales más de un día), la cocinera californiana Ms. Wendy
y tantas otras buenas gentes. Ahora ya sé dónde están y cómo son sitios como S
Carrollton Av., St. Charles Av., Canal St., Claiborne Av., Palmer Park, Audubon
Park, el French Quarter, el Vieux Carrée, el Río Mississipi o el Guntersville
Lake. Y lo que es más importante puedo entender un poco más a las gentes que
pululan por este mundo gringo con conocimiento directo de causa.
A las necesarias despedidas con sus
emociones, se suma la también despedida de Bluefields de Miriam Pons, la
jovencísima y brillante cooperante menorquina que tanto bien ha hecho con su
presencia, sobre todo al proyecto “Ningún niño sin escuela”. Dinámica,
trabajadora e inquieta. Luchadora, soñadora y tierna, esta joven de mirada
esmeralda se ha ganado a pulso un hueco en estos chavalos-as de la calle que
tanto necesitan gente que les quiera como ella lo ha hecho. Vean si no, la foto
en que la pequeña Anixia la besa con calidez, con lo poco que prodiga estos
gestos esta chavalita.
La foto la tomé de las que ella misma ha
dejado para su despedida y también esta otra de las tres “mamás” de la casa
cural de la catedral en Bluefields, Yari, Mayra y Naty, el personal de limpieza
y cocina que además ejercen en sus vidas como esposas, madres, agentes
pastorales, vecinas, etc. con toda la lucha que pueden.
Dejar de ver algunas personas y volver a
ver otros rostros y sentir los corazones y los sueños que esconden unos y
otros, vuelve a movilizarme. Durante la estancia en este Caribe norteamericano,
no han dejado de llegarme mensajes de Nicaribe, cosa que se agradece. Allá voy
de nuevo. Estar aquí me ha hecho apreciar más lo que ya había empezado a sentir
como propio, quererlo más, despejar dudas y desear comenzar mi servicio a ese
pueblo tanto más amado de papaíto cuanto más sufriente es.
¡Gracias, New Orleans! ¡Nicaribe, allá
vuelvo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario