martes, 26 de marzo de 2013

Que no caiga la fe...

Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza… Así cantábamos con mis amigas las dominicas en la Pascua de la parroquia de san Antonio Abad en Tamaraceite hace unos cuantos años mientras agotaba mis últimos años de formación en el seminario.

Aquí no se rinde nadie, no se rinde la flor, no se rinde la aurora, no se rinde el acero, no se rinde el amor… cantábamos antes, en la Pascua de la parroquia de san Isidro labrador en La Pardilla, mientras pasábamos personalmente por la pila bautismal a renovar nuestra fe. Así se las enseñaba yo también a las familias participantes de la pascua familiar en la finca de las dominicas en Valladolid el año pasado, a pocos días antes de venirme a Nicaragua.

Aunque vengan vientos contrarios no dar ni un paso atrás… dice la Madre Paulina, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción, con quienes ahora comparto vida y misión en esta parroquia de san Martín de Porres en Nueva Guinea, Nicaragua.

 Ahí en ese lado del Puente Atlántico que nos une, sé que hay muchos motivos para rendirse, para recular o para perder la fe y la esperanza. Sí sienten esa tentación, no se preocupen, son humanos. Pero más humano es no tirar la toalla. En este lado del Puente Atlántico, la gente también se desanima, y con frecuencia. Pero tras unos pasos atrás, suelen tener la capacidad de volver a retomar el paso. Da igual que la distancia entre sitio y sitio sea de varias horas en mula por medio de la selva y pasadas lodosas. Da igual que no llegue la luz eléctrica, no haya señal telefónica o agua corriente. Da igual que el centro de salud o la escuela más cercanos no permitan el acceso a la mayoría. La gente siempre te recibe con una sonrisa y un abrazo, con un vaso de zumo de frutas frescas en la mano y una total disposición a servir. Pueden desanimarse, pero el acero de los machetes vuelven a volar la maleza ante la bestia para que el misionero siga avanzando, y la flor, la aurora, las personas y el amor no se rinden. No se da un paso atrás y, aunque se caiga la carga de la bestia, o a veces hasta el torpe jinete, no se cae la esperanza ni la fe. Lo pequeño, es motivo de alegría grande, y con el día a día el Reino de Dios, con frutos de desarrollo humano integral, avanza más que los vientos contrarios, que no deja de haberlos.

¡Feliz Pascua, herman@s! ¡Que su Luz no envuelva y acaricie para una cosecha de Pura Vida!  

lunes, 25 de marzo de 2013

Informando...

Buenas a tod@s. Les cuento que ando de haraganito otra vuelta y no tengo ganas de redactar nada extenso. Perdonen que no haya comunicado antes. La vida es intensa. Regresé de la gira de la zona 2-2 el día 14 de marzo algo tocado física y emocionalmente, pero todo bien. La semana del 18 al 21 estuvimos en Bluefields en la formación permanente para el clero. El tema fue interesante pero los días agotadores, porque también aproveché para estar todo el tiempo posible con los chavalos-as del proyecto. También tuvimos la misa crismal el jueves 21. Fue gozosa y para mi trabajada, ya que el día de san José también ajustaba un año de compromiso misionero, y quería renovar las dos cosas con intensidad, desde la oración y la reflexión. Regresando a Nueva Guinea, directito en camión pa la colonia de La Fonseca (futura parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe) a celebrar el domingo de Ramos; allá me vuelvo el miércoles para el grueso de la semana santa. Después nos vamos de encuentro los del grupo IEME a Kukara (donde Enrique) la semana que viene; y nada más llegar los cuatro días de confirma (11 al 14 de abril). Acabando, el mero 15, me vuelvo a ir 14 días de gira. Así que si no me ven mucho, es por todo esto. Estoy bien y les envío a cada un@ un fuerte abrazo. A ver si cuando tenga hueco les escribo algo mejor. De momento no me sale. Cuídense y feliz Pascua. Que Su Luz nos envuelva y acaricie para una cosecha de Pura Vida, a compartir con l@s más empobrecid@s. Les quiero.