Nueva Guinea, 25 de julio
de 2013
Una de las tareas que más realizamos los curas del IEME es abrir
caminos a las iglesias locales a las que somos enviados para que puedan
desarrollarse. Eso supone muchas cosas, entre ellas construir infraestructuras.
Por eso mi entrada de hoy va sobre construcciones. Pero antes déjenme contarles
un poquito más sobre el Vicariato Apostólico de Bluefields (VAB) y sobre la
parroquia de san Martín de Porres en Nueva Guinea.
La
Iglesia en la Costa Caribe de Nicaragua es una iglesia joven. Apenas vamos a
cumplir cien años el próximo 2 de diciembre. Lo cual para una iglesia no es
nada, apenas la adolescencia. Es una iglesia particular dinámica y en marcha,
pero con un territorio y unas necesidades inabarcables. Los primeros misioneros
fueron los frailes capuchinos catalanes en 1913 que estuvieron hasta 1943,
fecha en que tomaron el relevo los mismos frailes pero norteamericanos, que
están hasta el día de hoy. Todos los obispos han sido religiosos capuchinos; los
dos primeros catalanes, y los cuatro últimos, estadounidenses. Incluidos los
actuales, Pablo Schmitz y David Zwyecz. Ellos serán los últimos extranjeros en
ocupar el pastoreo de esta iglesia donde han dejado la vida estos hermanos
entregados, luchadores y muy trabajadores. Los próximos pastores de esta
iglesia serán los primeros nativos de su historia. Para eso desbrozamos el
camino nosotros también. Abrimos caminos para ellos. No es fácil, pero es lo
que toca.

El Vicariato son unos 55.000 km
cuadrados que comprende las dos inmensas Regiones Autónomas del Atlántico, la
Norte (RAAN) y la Sur (RAAS), con todas sus complejidades climatológicas,
geográficas, multiétnicas y de subdesarrollo económico, a las cuales la
población y el gobierno de la costa Pacífica vive de espaldas, excepto para sus
intereses económicos y electorales. Hasta ahora el VAB ha sido una unidad, pero
para su retiro dentro de cinco años, Monseñor Pablo quiere que surjan nuevas
iglesias particulares más pequeñas y accesibles. Y ahí entramos nosotros. La
parroquia de la Guinea es un inmenso territorio de más de 3000 km cuadrados (el
doble que Gran Canaria) donde el IEME trabaja desde hace más de quince años,
abriendo caminos y engendrando vida. Los primeros apóstoles vinieron en los
años sesenta desde las entonces grandes parroquias del Rama y el Muelle de los
Bueyes (municipios fronterizos con el nuestro). San Martín se constituyó
parroquia apenas en 1975, separándose de las anteriores mencionadas. Fue
engendrada por ellos. Y ya está a punto de ser madre ella misma. Mis compañeros
han trabajado arduamente para crear nuevas parroquias de la inmensidad que es
ahora la misma.
La ciudad de Nueva Guinea, que aún no cumple cincuenta años, es un
floreciente centro económico y comercial de la región, que suma nuevos
habitantes cada semana. Sus ocho barrios en crecimiento suman ya más de 30.000
habitantes. Aparte de eso, hay 132 comunidades rurales entre colonias grandes y
comarcas finqueras llenas de cultivos de tubérculos y granos básicos (sobre
todo, maíz, frijol y arroz) y reses vacunas por doquier. Unas 140.000 personas
en total por toda esta región aún selvática y sin infraestructuras apenas. Para
mejor gestionar la evangelización y la pastoral. La parroquia se ha dividido
desde hace tiempo en tres áreas que llamamos interzonales. Estos agrupan zonas
más pequeñas con menos comunidades. Son el interzonal de Nueva Guinea (que
abarca la ciudad y las zonas más próximas), el de Providencia-Puerto Príncipe
(que es el menos desarrollado aún y con zonas realmente costosas en todos los
sentidos) y el de La Fonseca (también con partes realmente remotas y
difíciles). En cada uno hay un centro pastoral de formación con dormitorios,
comedor, cocina y algunas infraestructuras con capacidad para alrededor de 100
personas o más cada uno. Estos tres interzonales son futuras parroquias, que la
jovencísima Guinea hija del Rama y el Muelle, está gestando para dar a luz
nuevas hijas. En concreto el parto del interzonal de La Fonseca como la nueva
parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe está en su recta final. En menos de
dos años será una realidad, y cuarenta comunidades de la actual parroquia
distribuidas en 4 zonas conformarán esta nueva parroquia, cuyo centro operativo
está dos horas más adentro de Nueva Guinea. Pero que tiene zonas que están a
dos días de la ciudad. Ya se está culminando su nuevo templo parroquial, del
cual les adjunto fotos, piedras frías que en realidad son fruto de las
auténticas piedras vivas que la sostienen, un pueblo entusiasmado con ser la
Iglesia del Señor en medio del barro y la pobreza.
Vida que engendra vida para una nueva cosecha de Reino. Gracias Dios
de la Vida.
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