A ustedes que leen estas líneas les pregunto si es esto lo que esperan de este blog o es otra cosa. En realidad lo que quiero no es que me digan lo bonito que es o cosas por el estilo. Lo que quiero es sugerencias de qué cosas quieren saber, si quieren que refleje algún tema en concreto, que dé a conocer esta o aquella realidad; mi intención es que los-as que lean sientan más toda esta realidad y la conozcan, por eso pido sugerencias de lo que quieren conocer. Me pueden escribir al correo o dejar un comentario por aquí. Gracias.
sábado, 18 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Rutinas...
Bluefields, 15 de agosto de 2012.
Buenas de nuevo. La vida
tranquila sigue en esta capital de la RAAS. Vida tranquila significa pasar
muchos días seguidos en el mismo sitio e ir comprendiendo más a fondo los
intríngulis de lo que puede ser la tarea y la vida desde este lugar.
Cuando escribo esto
todavía no he impartido las clases de Cristología que me pidieron para el IPAC
2012. Si Dios quiere empezaré mañana. Andar por las calles y ya saber dónde
estás y dónde quedan las cosas y los lugares ya se va haciendo parte de la
vida. Estando aquí aún sin saber si esta va a ser mi ubicación o no, me permite
estar a disposición de Isidoro para hacer algunas pequeñas tareas y/o recados.
Además de ir asumiendo algunas responsabilidades temporales como presidir o
concelebrar la misa diaria de la catedral del Rosario a las siete de la mañana,
estar más en los espacios del proyecto con los-as chavalos-as de lunes a
viernes de doce del mediodía a cuatro de la tarde, apoyar a los-as catequistas
de confirmación en sus reuniones los viernes a las seis y media de la tarde,
acompañar al voluntariado de la parroquia que visita a los-as internos-as de la
prisión los viernes de una y media a tres de la tarde, presidir la eucaristía
los domingos en las capillas de los barrios San Mateo y Nueva York los
domingos, aparte de seguir haciendo sufrir a los creoles con mi pésimo inglés,
etc.
Cosas que rompen esas
rutinas son la presencia ya a punto de acabar de Yolanda, Carmelo, Raquel y
Rodrigo y el continuo trasiego de profesores para el IPAC que también se
hospedan en esta inmensa instalación que es la residencia pastoral de la
catedral.
Como digo, son rutinas que
ya te van haciendo conocer más lo bueno y lo malo del universo de personas y
ocupaciones que es la tarea pastoral en esta ciudad de Bluefields. Esto tiene
sus aspectos más luminosos como ya ir sabiendo dónde están las cosas, qué hay
que hacer, qué llaves abren qué puertas, etc. Con la ganancia en confianza y
relaciones que eso supone, pero también ir descubriendo los aspectos menos
positivos que toda realidad tiene, como los conflictos entre personas y grupos,
las debilidades personales y grupales, los huecos y heridas abiertas que
también hacen que surjan en mi los interrogantes, las dudas, los miedos, las
incertidumbres. Así es la vida y todo forma parte de ella. Veo venir que dentro
de poco habrá que tomar decisiones, aceptar propuestas, fijar rumbos y en eso
estamos. Con la gracia de Dios iremos hacia arriba, como ya nos ha precedido
nuestra madre María. Ella tira de nosotros hacia Dios. Bendiciones a todos-as.
martes, 7 de agosto de 2012
Y la vida se estabiliza…
Bluefields, 7 de agosto de 2012
Ya de vuelta completamente
y con mi cédula de residente en Nicaragua, las aguas de este río que es la vida
en Centroámerica se remansan junto a esta bahía blufileña a la que volví a
llegar por el majestuoso río Escondido, el pasado 27 de julio.
Aquí
me encontré con Carmelo y Yolanda y dos de sus hijos, Raquel y Rodrigo,
amigos-as y hermanos-as de Las Palmas, que están ocupando su merecido tiempo de
descanso, trabajando más y más: servicios de fisioterapia en hospital y a
domicilio, campamento con preadolescentes, capacitación para profesorado,
formación para catequistas, implicación en el proyecto con chavalos-as de la
calle “Ningún niño sin escuela” (al que han apoyado indeciblemente desde Gran Canaria)
que este pasado día 4 cumplía su primer aniversario y clases en el IPAC, la
formación teológica que el Vicariato imparte a los líderes comunitarios de toda
la costa cada mes de agosto.
Precisamente
esta mañana Yolanda comentaba que le había impresionado en la misa de
inauguración del IPAC (instituto de pastoral campesina) tantos “hombretones”
juntos en una iglesia. Efectivamente, casi 150 personas (la mayoría campesinos,
padres de familia) profundamente creyentes en un mundo mejor para ellos, sus familias
y toda la comunidad, de la mano del campesino de Nazaret y su Iglesia que aman
sobre todas las cosas y por la que dan más que nadie en servicio, tiempo y
dedicación.
Por
esa misma razón, paso yo también este mes aquí en el caótico Bluefields, en el
que me voy metiendo poco a poco. Yo también tendré alguna materia en IPAC,
además de seguir supliendo al padre Tony en la capilla católica de los negros
creoles, donde me siento como en África, porque, celebro esas misas en un
inglés que no creo que me entiendan, y yo a ellos, tampoco mucho. En fin.
El
sábado pasado como les decía se celebró un año de la apuesta que Isidoro,
contra viento y marea, puso en marcha. El proyecto “Ningún niño sin escuela”
trata de alfabetizar, dar de comer y aportar afecto y un espacio distinto a la
nube de chavalillos-as de 9 ó 10 años en adelante, que pululan día y noche,
viviendo, trabajando, comiendo, durmiendo… en las sucias calles de esta ciudad
tan mal cuidada. En ellas abunda la violencia, la droga, el alcohol y la
pillería. Dejarlos que te abracen con la misma camisa sudada de varios días o
semanas es recordar lo que Isidoro nos decía siendo seminaristas, “quien no ha
olido la pobreza no sabe lo que son los pobres”… ni sabe dónde está dios, digo
yo. Siento impotencia y rabia, y muchos días deseos de salir corriendo. Pero
estar ahí con ellos le da sentido a la vida y me ayuda a conocer a otras
personas que están implicadas en el proyecto como la creol profe Yésica, o el
profe César, voluntarios en el proyecto y miembros de la juventud franciscana
de la parroquia, entre otras cosas.
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