Bluefields, 15 de agosto de 2012.
Buenas de nuevo. La vida
tranquila sigue en esta capital de la RAAS. Vida tranquila significa pasar
muchos días seguidos en el mismo sitio e ir comprendiendo más a fondo los
intríngulis de lo que puede ser la tarea y la vida desde este lugar.
Cuando escribo esto
todavía no he impartido las clases de Cristología que me pidieron para el IPAC
2012. Si Dios quiere empezaré mañana. Andar por las calles y ya saber dónde
estás y dónde quedan las cosas y los lugares ya se va haciendo parte de la
vida. Estando aquí aún sin saber si esta va a ser mi ubicación o no, me permite
estar a disposición de Isidoro para hacer algunas pequeñas tareas y/o recados.
Además de ir asumiendo algunas responsabilidades temporales como presidir o
concelebrar la misa diaria de la catedral del Rosario a las siete de la mañana,
estar más en los espacios del proyecto con los-as chavalos-as de lunes a
viernes de doce del mediodía a cuatro de la tarde, apoyar a los-as catequistas
de confirmación en sus reuniones los viernes a las seis y media de la tarde,
acompañar al voluntariado de la parroquia que visita a los-as internos-as de la
prisión los viernes de una y media a tres de la tarde, presidir la eucaristía
los domingos en las capillas de los barrios San Mateo y Nueva York los
domingos, aparte de seguir haciendo sufrir a los creoles con mi pésimo inglés,
etc.
Cosas que rompen esas
rutinas son la presencia ya a punto de acabar de Yolanda, Carmelo, Raquel y
Rodrigo y el continuo trasiego de profesores para el IPAC que también se
hospedan en esta inmensa instalación que es la residencia pastoral de la
catedral.
Como digo, son rutinas que
ya te van haciendo conocer más lo bueno y lo malo del universo de personas y
ocupaciones que es la tarea pastoral en esta ciudad de Bluefields. Esto tiene
sus aspectos más luminosos como ya ir sabiendo dónde están las cosas, qué hay
que hacer, qué llaves abren qué puertas, etc. Con la ganancia en confianza y
relaciones que eso supone, pero también ir descubriendo los aspectos menos
positivos que toda realidad tiene, como los conflictos entre personas y grupos,
las debilidades personales y grupales, los huecos y heridas abiertas que
también hacen que surjan en mi los interrogantes, las dudas, los miedos, las
incertidumbres. Así es la vida y todo forma parte de ella. Veo venir que dentro
de poco habrá que tomar decisiones, aceptar propuestas, fijar rumbos y en eso
estamos. Con la gracia de Dios iremos hacia arriba, como ya nos ha precedido
nuestra madre María. Ella tira de nosotros hacia Dios. Bendiciones a todos-as.
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