miércoles, 25 de diciembre de 2013

Al ir iban llorando llevando sus semillas, al volver vuelven cantando trayendo sus gavillas…

            Llegado el mes de diciembre, podemos cantar con el salmista que hemos cosechado entre lágrimas y cantares durante todo este año 2013.

            Entramos, pues, en el último mes del año y lo hemos hecho celebrando los cien años de la presencia evangelizadora de la Iglesia católica en nuestra Costa Atlántica. El día primero una representación de 27 personas de nuestra parroquia no unimos a la celebración en Bluefields, incluyendo 14 chavalos-as y animadoras de IAM que fueron a hacer la danza de la entronización de la Palabra en la celebración eucarística; al mismo tiempo, otro grupo se hizo presente el mero día 2 en Managua junto a toda la representación del resto de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua. Ese mismo día domingo 1 de diciembre comulgaron por primera vez en la ciudad, 82 niños y niñas. Los cuales se unen a todos-as los-as chavalos-as que lo han hecho durante las giras misioneras de las dos vueltas de este año. Padre Chepe y padre Pablo han concluido ya las giras misioneras con bien, gracias a Dios, trayendo muchos asuntos a reflexionar por el equipo parroquial, al que sólo le resta ya la reunión del mes de diciembre.

Del 4 al 7, celebraremos la última sesión del año del consejo pastoral parroquial, donde también se abordarán los temas traídos de las comunidades y todos los asuntos de interés para nuestra gran parroquia. Habrá renovaciones y cambios de coordinadores zonales y todas las evaluaciones del año, porque la cosecha del 2013 ya prepara la siembra del año 2014, también en lo pastoral y evangelizador.

            En lo vocacional nuestra parroquia también se mueve. Celebramos el último de los tres encuentros vocacionales del año con buena participación, un trabajo constante que da sus frutos en afinar los oídos de nuestros jóvenes para la voz del Señor. Nuestros seminaristas mayores y menores ya van retornando para sus vacaciones y experiencias pastorales, y lo hacen contentos y animados. El nuevo año traerá nuevos jóvenes animados a discernir si el Señor los llama a ser sacerdotes que pastoreen a su iglesia. También nuevas chavalas entrarán a las casas de la CHIC de nuestra parroquia y otras que ya estaban se moverán avanzando en sus procesos de formación. Lo más gozoso en este sentido es que el día de la Purísma, contemplará el sí generoso de dos de nuestras chavalas a la vida religiosa. Se trata de las jóvenes Reyna Pérez, de san Jorge, y Meyling Dávila, del sector 5 de la ciudad. Allí estaremos para acompañarlas como se merecen.

            En fin, acaba el año del servicio y la caridad con buenos y grandes frutos en el fortalecimiento del ministerio de la caridad en nuestras comunidades, pero no se acaba el llamado del Señor ha servir al pobre y necesitado, y a promocionar la vida y luchar contra la injusticia en nuestras comarcas, colonias y ciudad. 2014 será un año para no pasar la página en este sentido sino seguir creciendo en el ejercicio y la práctica de la misericordia, a como Jesús lo hizo.

   ¡FELIZ COSECHA A TODOS/AS!

 

viernes, 11 de octubre de 2013

No ponerle puertas al campo….

Nueva Guinea, 11 de octubre de 2013

Las primeras veces que empecé a salir de giras misioneras por las vastas zonas de nuestra enorme y malamañada parroquia me sentía muy inútil e inseguro en muchas facetas distintas. Una de ellas era, por supuesto, la de montar esos excelentes medios de transporte que son las bestias mulares, sin las que la misión en esta zona del mundo sería literalmente imposible.
 
Recuerdo que por allá en febrero, en una de las primeras salidas que hacía, iba de la colonia Puerto Príncipe (una de las futuras parroquias en las que vamos a dividir la actual organización) hacia la comarca 19 de julio, donde está nuestra comunidad de Salvadorita, con su humilde capillita de madera sobre tambo, donde duermo dos noches al año alumbrado por la luna que se cuela por las rendijas de las tablas en el frío heladito de la mestiza montaña campesina. Gracias a Dios, el desarrollo va llegando lentamente a estas zonas olvidadas y hoy ya hay una carreterita de piedras y balastre, por la que entra y sale una vez al día una pick-up que transporta por 1 dólar el trayecto a la gente. Pero cuando yo llegué la primera vez, todavía no estaba. Y montamos, hermana Joelma y yo, nuestras mulitas y empezamos a atravesar fincas de maíz, frijoles, yuca, quequisque y pastos para el ganado. De finca en finca, por las pasaditas lodosas que se ahondan por las incesantes pisadas de vacas y mulas, se encuentran incontables puertas, de golpe o de alambre. Las de golpe se llaman así, porque están hechas de pesados tablones sobre un gozne lateral que hay que empujar o jalar, según vayas o vengas, sin bajarte de la bestia, alongando todo el cuerpo para poder alcanzarla, y que golpean ruidosamente al volver a su posición. Las de alambre, que son lo que se usa mayoritariamente para dividir unas parcelas de otras, son tres palos verticales con cuatro o cinco alambres perpendiculares a los palos con un enganche de alambre al poste lateral y clavado al suelo, que hay que desenganchar y atravesar montados sin soltarlo para volverlo a colocar al pasar. Era yo tan inútil, que esas operaciones de abrir y cerrar las puertas para poder pasar, no sabía hacerlo, con la vergüenza que te da que te vean que no sabes y te lo tengan que hacer. En esos momentos yo pensaba: “pero a quién se le ocurre ponerle puertas al campo…”
 
Con ese recuerdo hago esta reflexión, evocando ese dicho de “no ponerle puertas al campo”, que es, como bien se sabe, una frase coloquial usada para dar a entender la imposibilidad de poner límites a lo que no los admite. Esas puertas que pueblan el medio rural de este campesino, húmedo y tropical sureste nicaribeño tienen su razón de ser, que es evitar que los animales de unos finqueros estropeen la finca de los otros vecinos, pero hay otras puertas que no se mantienen y que aunque se quieran poner están en vías de ser derribadas. Este año de 2013, en toda nuestra provincia eclesiástica de Nicaragua, estamos viviendo el año del servicio y la caridad como última etapa del trienio de preparación al jubileo por los cien años de existencia de la provincia y del Vicariato Apostólico de Bluefields, el próximo 2 diciembre. Gracias a este año tan importante muchas cosas están avanzando en el fortalecimiento de la dimensión caritativa y social de nuestra actividad evangelizadora, haciendo saltar por los aires esas puertas que no se le pueden poner al campo de la vida transformado en Reino de Dios, como ya saltó mi inutilidad para abrir las de golpe al cabalgar en las giras.
 
No se puede detener ni se detiene, la escolarización de nuestros abandonados niños-as en sus remotos ranchitos del interior aislado de Zelaya Central, y por eso la pastoral educativa de nuestra iglesia sigue apostando duro por mantener abiertas escuelas del Vicariato en donde el MINED (ministerio de educación nicaragüense) no puede o no sabe o no quiere llegar, dando mayores oportunidades a uno de los pueblos más abandonados de la tierra; no se puede detener ni se detiene, la predicación de la Palabra de Dios que hace renacer hombres menos alcoholizados y violentos, generando reconciliación y humanización en el interior de unas familias tan machacadas por el machismo y la violencia intrafamiliar; no se puede detener ni se detiene la pastoral de la mujer, que trabaja ese valor tan importante en el grupo discipular de Jesús como era la igualdad en la misión entre varones y mujeres, reduciendo el maltrato y el abuso a niñas y adolescentes, haciéndoles vivir sus legítimos derechos; no se puede detener ni se detiene la atención incansable a enfermos, ancianos y personas discapacitadas sin recurso alguno, visitándoles en sus casas, que no es un paseo, sino a veces, una aventura peligrosa, en la que tienes que cruzar ríos por apenas un estrecho palito liso y resbaladizo, similar a un alambre de equilibrista, situado a varios metros sobre el cauce pedregoso de una brava correntada de agua; no se puede detener ni se detiene el aumento de la responsabilidad e implicación de una juventud ingente (en Nicaragua, el 49% de la población es menos de 18 años) en la gestión de su comunidad y en actividades de servicio. Hay comités sociales de nuestra parroquia (grupos de caritas) que se están consolidando o formando a base de jóvenes. El I Taller de Pastoral Social de nuestra parroquia, en julio pasado ha sido una de las actividades más participadas de todo el año, con alrededor de 200 agentes de pastoral, muchos de ellos integrándose por primera vez al trabajo en la iglesia, llamados por la dimensión del servicio a los más necesitados. Nuestro enorme Consejo Pastoral Parroquial de alrededor de 50 componentes, es cada vez más joven y femenino. El 30% de sus integrantes es más joven que yo, o sea tiene menos de 35 años. No se pude detener ni se detiene la educación integral desde el Evangelio de nuestros niños-as y adolescentes en esa inmensa tarea que es la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) con sus grupos de trigo verde (6-9 años) y trigo maduro (11-14) y que da tantos frutos en laicos-as, religiosos-as y sacerdotes a nuestro mundo y nuestra iglesia. El fin de semana pasado, celebrábamos el IV Congreso parroquial de IAM, con más de 300 participantes de 90 comunidades entre asesores-as y niños-as. Toda una fiesta de la promoción de la vida en una cultura de muerte que deja asesinados a diario.
 
No se puede poner puertas al campo, no se puede, porque Jesucristo, el Dios de la Vida, está con nosotros, está con los pobres, y Él es la Puerta, una puerta que permanece abierta y no cierra. El Reino de Dios está en marcha. Un nuevo Reino está surgiendo, un nuevo Reino está naciendo, un nuevo Reino está amaneciendo, entre las ruinas de un viejo imperio. Y es un Reino de Amor, es un Reino de Paz, es un Reino de Justicia y Libertad, donde reinará la paz, donde reinará el amor, donde reina el Rey de reyes de verdad.

jueves, 25 de julio de 2013

Engendrando vida…

 
Nueva Guinea, 25 de julio de 2013
Una de las tareas que más realizamos los curas del IEME es abrir caminos a las iglesias locales a las que somos enviados para que puedan desarrollarse. Eso supone muchas cosas, entre ellas construir infraestructuras. Por eso mi entrada de hoy va sobre construcciones. Pero antes déjenme contarles un poquito más sobre el Vicariato Apostólico de Bluefields (VAB) y sobre la parroquia de san Martín de Porres en Nueva Guinea.

                La Iglesia en la Costa Caribe de Nicaragua es una iglesia joven. Apenas vamos a cumplir cien años el próximo 2 de diciembre. Lo cual para una iglesia no es nada, apenas la adolescencia. Es una iglesia particular dinámica y en marcha, pero con un territorio y unas necesidades inabarcables. Los primeros misioneros fueron los frailes capuchinos catalanes en 1913 que estuvieron hasta 1943, fecha en que tomaron el relevo los mismos frailes pero norteamericanos, que están hasta el día de hoy. Todos los obispos han sido religiosos capuchinos; los dos primeros catalanes, y los cuatro últimos, estadounidenses. Incluidos los actuales, Pablo Schmitz y David Zwyecz. Ellos serán los últimos extranjeros en ocupar el pastoreo de esta iglesia donde han dejado la vida estos hermanos entregados, luchadores y muy trabajadores. Los próximos pastores de esta iglesia serán los primeros nativos de su historia. Para eso desbrozamos el camino nosotros también. Abrimos caminos para ellos. No es fácil, pero es lo que toca.

                El Vicariato son unos 55.000 km cuadrados que comprende las dos inmensas Regiones Autónomas del Atlántico, la Norte (RAAN) y la Sur (RAAS), con todas sus complejidades climatológicas, geográficas, multiétnicas y de subdesarrollo económico, a las cuales la población y el gobierno de la costa Pacífica vive de espaldas, excepto para sus intereses económicos y electorales. Hasta ahora el VAB ha sido una unidad, pero para su retiro dentro de cinco años, Monseñor Pablo quiere que surjan nuevas iglesias particulares más pequeñas y accesibles. Y ahí entramos nosotros. La parroquia de la Guinea es un inmenso territorio de más de 3000 km cuadrados (el doble que Gran Canaria) donde el IEME trabaja desde hace más de quince años, abriendo caminos y engendrando vida. Los primeros apóstoles vinieron en los años sesenta desde las entonces grandes parroquias del Rama y el Muelle de los Bueyes (municipios fronterizos con el nuestro). San Martín se constituyó parroquia apenas en 1975, separándose de las anteriores mencionadas. Fue engendrada por ellos. Y ya está a punto de ser madre ella misma. Mis compañeros han trabajado arduamente para crear nuevas parroquias de la inmensidad que es ahora la misma.

La ciudad de Nueva Guinea, que aún no cumple cincuenta años, es un floreciente centro económico y comercial de la región, que suma nuevos habitantes cada semana. Sus ocho barrios en crecimiento suman ya más de 30.000 habitantes. Aparte de eso, hay 132 comunidades rurales entre colonias grandes y comarcas finqueras llenas de cultivos de tubérculos y granos básicos (sobre todo, maíz, frijol y arroz) y reses vacunas por doquier. Unas 140.000 personas en total por toda esta región aún selvática y sin infraestructuras apenas. Para mejor gestionar la evangelización y la pastoral. La parroquia se ha dividido desde hace tiempo en tres áreas que llamamos interzonales. Estos agrupan zonas más pequeñas con menos comunidades. Son el interzonal de Nueva Guinea (que abarca la ciudad y las zonas más próximas), el de Providencia-Puerto Príncipe (que es el menos desarrollado aún y con zonas realmente costosas en todos los sentidos) y el de La Fonseca (también con partes realmente remotas y difíciles). En cada uno hay un centro pastoral de formación con dormitorios, comedor, cocina y algunas infraestructuras con capacidad para alrededor de 100 personas o más cada uno. Estos tres interzonales son futuras parroquias, que la jovencísima Guinea hija del Rama y el Muelle, está gestando para dar a luz nuevas hijas. En concreto el parto del interzonal de La Fonseca como la nueva parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe está en su recta final. En menos de dos años será una realidad, y cuarenta comunidades de la actual parroquia distribuidas en 4 zonas conformarán esta nueva parroquia, cuyo centro operativo está dos horas más adentro de Nueva Guinea. Pero que tiene zonas que están a dos días de la ciudad. Ya se está culminando su nuevo templo parroquial, del cual les adjunto fotos, piedras frías que en realidad son fruto de las auténticas piedras vivas que la sostienen, un pueblo entusiasmado con ser la Iglesia del Señor en medio del barro y la pobreza.

Vida que engendra vida para una nueva cosecha de Reino. Gracias Dios de la Vida.   














jueves, 27 de junio de 2013

Las personas de las comunidades me consideran superior, pero ellas me están reengendrado con su acogida...


Kukra Hill, 27 de junio de 2013.
Estos días últimos hemos tenido la Asamblea de la Vicaría Sur de nuestro inmenso Vicariato Apostólico de Bluefields. Se trata  de una representación de laic@s, religios@s y curas de cada una de las parroquias de la RAAS al sur del Río Grande. A mí, esto me ha dado la posibilidad de volver a Kukra, donde nuestro compañero del IEME, Enrique Córdoba, me acogió hace ya más de un año para hacer mi primera experiencia de montaña. Reencuentro emocionante con mucha gente buena de todas las parroquias de la vicaría que coordina nuestro otro compañero, Mariano Martínez: El Ayote, La Cruz del Río Grande, El Tortuguero, Kukra Hill, Catedral de Bluefields, San Martín de Bluefields, Los Ríos de Bluefields, El Rama, Muelle de los Bueyes y nuestra querida Nueva Guinea.
Nos ha acompañado en el día de formación, María Luisa Castillo Chamorro, delegada diocesana de Caritas de Granada – Nicaragua. Una de las emocionantes reflexiones que compartió con nosotros fue una preciosa exégesis sobre el encuentro de Abraham con los desconocidos en el encinar de Mambré. A mí me ha provocado la siguiente reflexión: todas las acciones de entregada e incondicional acogida que realiza el patriarca con los desconocidos son las que yo recibo cuando llego a cualquier comunidad. En efecto, Abraham, se levanta de su descanso bajo la sombra rica de familia y a sus servidores: agua para los pies, pan, leche, mantequilla, carne para comer, un lugar para descansar y toda la atención del mundo para cualquier otra cosa que demanden. Ellos quedan satisfechos, y el viejo y seco Abraham, por su vaciarse de sí mismo, acoge una nueva vida, la promesa de un hijo.
En las comunidades es lo mismo. El esfuerzo por organizarse para la recepción de la gira les dinamiza, les hace ponerse las pilas, les da vida. Ell@s miran al Padre que llega como uno de los acontecimientos más importantes del año y lo vuelcan todo. A mí eso me da una vergüenza terrible, pero así es. Lo que la   gente no sospecha es que a mis sequedades y faltas de sentido me da mucha más vida todavía el visitarles. Ell@sme miran superior, pero en realidad me están reengendrando.
Bendice todas estas nuevas vidas que engendramos un@s en otr@s, a pesar de ser tan limitadit@s

jueves, 30 de mayo de 2013

Feliz día de Canarias...

Ja, ja,ja, despues de una noche de serenata a la madres, porque en Nicaragua es el día de las madres, me levanté a las doce del mediodía y encontré este cartel que me hizo una buena amiga, Joelma Batista. ¡¡Vaya subidón!!.

Feliz día de Canarias a todos/as.

En la mirada de un isleño siempre se ve la mar...


lunes, 27 de mayo de 2013

Peregrino, ¿a dónde vas?...


Nueva Guinea, 27 de mayo de 2013

                Corría 1992, cuando  Sevilla acogía la EXPO y Barcelona, las olimpiadas. Yo había cumplido 15 años y no perdí casi nada de las retransmisiones olímpicas de TVE. Aquel verano lo pasamos en casa de abuelito Sebastián y abuelita Maruja en Galicia. Abuelito había encuadernado una colección  que venía con el periódico sobre las etapas del Camino de Santiago. Yo, espoleado por los éxitos de la delegación española, soñaba con llegar más alto, más lejos, más fuerte, y planeaba atravesar el norte de la Península Ibérica desde los Pirineos hasta la Tumba del apóstol. Los años pasaron y mi sueño no se hizo realidad. Perdí la esperanza de hacerlo hasta que llegó la oportunidad muchos años más tarde, siendo ya cura y acompañante de pastoral con jóvenes en Lanzarote. Los tramos del camino que pude hacer en distintas ocasiones por las vías portuguesa y francesa fueron experiencias inolvidables que me hicieron descubrir muchas cosas y me dieron la certeza de que se puede lograr cualquier cosa y que siempre se puede dar más de lo que uno cree.
                                                            
                Estos últimos 19 días, he vuelto a peregrinar. Un camino de Santiago muy diferente. No hay flechas amarillas ni conchas, pero sí baqueanos atentos y expertos que no te dejan agarrar nunca la vuelta errónea y te señalan la mejor pasada. Los caminos polvosos o lodosos (según llueva o no) del sureste nicaribeño, han acogido los pasos de nuestras bestias de comunidad en comunidad por las zonas 5-2 y 12-2 de nuestra enorme parroquia. Esta vez también ha habido algo de navegación por el gran Punta Gorda, el Caño Chiquito y alguna bocana como la del Masayón. Como descubrí en O Camino, lo que importa no es la meta, sino el camino en sí. Así es la vida, y cuando peregrinas con lo esencial, las sensaciones y rutinas son las mismas sea en un sitio más acomodado como la ruta jacobea o más precaria como los bosques y fincas del sufriente campesinado nicaragüense.

                En medio de esta gira, el día 22 para ser exactos, hice un año exacto de haber empezado a hacer este tipo de giras por las comunidades montado en las excelentes bestias mulares que nos conducen  por los cerros, guindos y montañas con paso firme y paciencioso. Gracias a mi hermano Enrique que me llevó con él en aquella primera mini-gira por San Ramón, Caño Vicente y La Pichinga en la parroquia de Kukra Hill. Cuando compartía esto con la gente de la comunidad del Diamante, no podía contener la emoción por todo lo vivido en este año, y especialmente en estos días, que siempre ponen a prueba mi físico y mi mente. Ese día fue especialmente bello. La celebración muy serena y vivida, la acogida de la gente siempre cálida y cariñosa. Al momento de la consagración en la misa, las 70-80 personas que abarrotaban la humilde capillita de madera se arrodillaron como una sola alma en completo silencio ante el Señor, al que sólo pueden tener en la Eucaristía, dos veces al año. Aquellos rostros sencillos de grandes y pequeños, hombres y mujeres avejentad@s prematuramente por la dureza de la vida y la falta de oportunidades, arrodillad@s fervoros@s, como yo no lo sé ser, y hacerme sentir muy pequeño. La lluvia insistente del triste invierno que ya va llegando perezoso, aumentaba mi emotividad y la cabeza me volaba al Camino de Santiago. Otra certeza de todo peregrinaje bombeaba mis ideas. El camino no lo hacemos sol@s. Cuánto más duro se vuelve el andar, más a nuestro lado está el Señor, y más hermanos y hermanas te lo hacen ver.

                En cada revuelta de los numerosos y bulliciosos ríos y ritos que alimentan al gran Punta Gorda, tras cada puente por el que salvábamos incómodas quebradas, cientos de brazos abiertos esperan sonrientes que l@s misioner@s lleguen con bien, rezando incasablemente porque no caigamos de ninguna manera.

                Mis bordones en estas casi tres semanas, han vuelto a ser de lujo. Gracias de corazón a los cinco coordinadores zonales que se desvelaron por mí: Catalino Mejía, Henry Ortega, Rogelio Abarca, Héctor Mairena y Eduardo López. Enamorados del Señor y su iglesia, dejan sus hogares varios días para turnarse a mi lado con muchos acertados consejos y preguntas varias. También las zonales de pastoral de la mujer, Carla Sequeira (que se nos enfermó por el camino), Cornelia Rodríguez, Damaris Solano y Máxima Trujillo; también alguno de los de Infancia y Adolescencia Misionera como Sabino Ortega o los de pastoral con jóvenes como Jader Polanco, Manuel Duartes o Bismarck Rodríguez. Todo un equipo de gente maravillosa. La corona de ese equipo y con quien más he compartido estos días es la jovencísima novicia de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción, Reina Johana Pérez Obando. Natural de nuestra misma parroquia, con sólo 22 añitos, está a punto de hacer sus primeros votos el próximo 8 de diciembre. Ya antes de entrar al proceso formativo como religiosa, era ministra de la Palabra en su comunidad de san Jorge, zona 8. Alegre, sincera, entregada y atenta. Animaba a las mujeres y a l@s jóvenes en cada comunidad. Gracias a su labor se formaron más de diez directivas de pastoral con jóvenes y-o de pastoral de la mujer. En las noches, cuando el oscuro manto estrellado acallaba ya el bullicio del día de fiesta, ya casi sol@s, cantábamos y tocábamos junt@s a la luz del fuego, en espera de un sueño que nos llevara a un nuevo amanecer en el que reemprender el camino.

                Cientos de historias que no caben en esta entrada. A veces también viene el difícil trago de ser padre, padre. Es decir, corregir con firmeza. No siempre el trabajo está bien hecho o las actitudes personales y comunitarias son las adecuadas. Es la parte que no me gusta pero es necesario hacerla. Cuando un papa mira a su niñ@ jugando al borde de un precipicio, la actuación se torna firme y contundente, y la palabra, de autoridad irrechazable. En alguna comunidad tuve que poner cara de “malo” y “amenazar” con la pérdida del status de comunidad para pasar al de filial de otra, debido a la gran desorganización y falta de amor mutuo. Eso les supondría el dejar de ser visitados por la gira misionera y tener que ir a los sacramentos a la más próxima hasta nuevo aviso. Es duro ver cómo se ensombrecen los rostros. Rezo para que reaccionen y no sea así.

Lo bueno y lo malo entremezclado…. El alegre galope de las buenas bestias por los caminos llanos y las lágrimas de las mujeres maltratadas de mil maneras que se desahogan en confesión… el placer de un trozo de hielo raspado con sirope por encima y las lágrimas emocionadas del viejito centenario postrado en cama que no deja de cantar al Dios de la Vida en Pueblo Nuevo… el hacerte cosquillas para que l@s persigas y juegues con ell@s de l@s niñ@s del Paraíso de Dos de Oro y el tener que sacar en hamaca a hombros durante horas a una chavalita con una especie de ataque cerebral.

Miles de latidos de vida de los que yo no soy digno.

… sólo Él, mi Dios, que me dio la libertad.

martes, 30 de abril de 2013

Un viaje largo e incomodo, pero bien amparado...

La dilatada gira misionera por las zonas 12-1 y 5-1 de esta enorme parroquia de san Martin de Porres en Nueva Guinea ha durado 15 días completitos. Durante ellos se cumplió mi primer añito de estancia en este Nicaribe ardiente y complejo. Desde que llegara el 18 de abril del año pasado, mucho he recorrido los polvorientos caminos de la RAAS y la RAAN, pero no había estado como esta vez dos semanas completitas en las comunidades del interior de la montaña. Realmente es cambiar completamente el chip. Sales de la época y del lugar. Otro mundo de película donde el machete, el capote, las cuerdas, las botas de seguridad y las mulas son imprescindibles y el móvil, el espejo, la tele, la nevera, la cocina de gas o el coche son ciencia ficción.
El ritmo, el de la luz solar; los peajes, las lodosas pasadas de los muchísimos y bellísimos ríos como el Punta Gorda, El Aguas Zarcas, el Piedrafina, el Pijibay, el Caracol, El Aguas Frías, etc.; Una zona gigante y abrupta, llena de trepadas de vértigo y descensos de guindos casi verticales, donde la mula es la única que sabe dónde poner sus patas y a qué ritmo.  Los cerros son hermosos, y el bosque-jungla tropical del sureste húmedo caribeño te envuelve con su algarabía de pájaros y aves chillonas y monos como congos y micos cara rojas, que rugen como leones, sobre todo al amanecer, confundidos con el puma y el jaguar, que no se dejan ver por miedo al avance del predador más temido, a saber, el de dos patas, que se va comiendo sus casas a tiro de escopeta y sierra eléctrica.
Quince días, quince comunidades distintas; cientos de gestos de acogida, que tras las largas horas de sufrimiento sobre la bestia te saltan las lágrimas con miles de detalles, como un vaso de fresco de frutas recién exprimidas, un balde de agua para refrescar, traído con esfuerzo en las manos desde el río, e infinitas palabras de sincera bienvenida admirada y cariñosa, porque el hermano gringo ha llegado con bien. Son muchas las veces que no puedo contener las lágrimas de admiración, agradecimiento y también de impotencia ante un entorno que no es el mío, pero me va envolviendo.

Quince reuniones con equipos de sencillos pero ilusionados e intrépidos y esforzados miembros activos de nuestra Madre Iglesia, que se baten el cobre como nadie por la buena noticia de Jesús, en medio de la nada, la miseria, el lodo y el abandono del resto del mundo, incluidas sus propias autoridades. 101 bautismos (algunos de adultos), 7 bodas, infinitas comuniones de las que perdí la cuenta, quince misas gozosas (dos campales como en Mozambique) y siempre al ritmo de las guitarras, los requintos y los guitarrones graves y rítmicos. Cientos de kilómetros que me van haciendo un poco menos torpe como jinete y muchas situaciones de dolor y violencia que me traigo en el corazón (para llorarlas y orarlas cuando la noche tropical y sus habitantes incordiosos no me dejan dormir) y en la libreta y la mente para tratarlas con el equipo parroquial, la policía, la alcaldía y quien haga falta. Todo está por hacer: caminos, agua, escuelas, seguridad, sanidad,… Los católicos-as hacen y organizan como nadie, a pesar del avance de las sectas evangélicas y sus paranoias fundamentalistas sobre el fin del mundo y la condenación, que enfrentan con aleluyas y hablas en lenguas irreconocibles.

Muchos días el mal humor por mi propia incapacidad para afrontar un entorno tan hostil me hace renegar y ser grosero. Mas, en medio de mi malagradecimiento, encuentro sorpresas como Amparo y Amparo.

Amparo Zamora Jirón. Padre, Esposo, Abuelo, 44 años, campesino, excombatiente (como casi todo el mundo) y líder natural pero humilde de nuestras comunidades. Compartí los últimos 8 días con él. Lleva los últimos cinco años como coordinador zonal de la 5-1, una de las zonas más difíciles de la parroquia. Su trabajo de mediación y liderazgo ha sido y es fundamental. Conmigo un bordón sin el que no hubiera resistido los últimos días. Mil detalles de este hombre bueno y dócil al Espíritu Santo. Siempre amable y atento. Montados, siempre al lado mío por cualquier cosa. Me abruma que me compre cosas él a mí por el camino. Pero no le puedo despreciar. Siempre atento a decirle con discreción a las comunidades cuando llegamos a cada una, lo que sabe que necesito sin que me dé cuenta para no hacerme sentir incomodo. Mil ojos que me protegen en todo momento a costa de sí mismo. Realmente todo un Amparo para mi camino. Con los miembros de las comunidades, todo un padre firme y comprensivo. Dice lo que tiene que decir pero sin abroncar, todo un ejemplo. Juntos cabalgamos, cantamos, reímos, lloramos, separamos peleas, rezamos, dormimos, comemos, bañamos, lavamos, mediamos conflictos y malentendidos, recogemos y compartimos información y análisis para seguir la tarea.

El Amparo mayor estaba por llegar. El último día, ya agotado conocí mi otra Amparo. Amparito, “la niña”. 39 años, todos ellos postrada en una cama de tijera (una lona enganchada en una estructura de palo que se cruza como una silla plegable), discapacidad múltiple severa, hija, hermana, nieta, tía y miembro activo y orante de la comunidad de San Francisco de Aguas Frías. Tras una cabalgada de casi tres horas, llegamos a su humilde casa de madera con la comunión reservada del día anterior. ¡Qué fiesta al recibirnos! La boca desdentada se le lleno de risas sinceras y sonoras y la lengua de cantares de ritmo tardo pero firme. Sus ojos brillaban al recibir el Pan de la Vida, que solo recibe dos veces al año cuando alguno de los padrecitos pasamos por allí. Al salir y volver a montar el excelente macho que me dieron ese día me remordía la conciencia de quejarme tanto. Con ese Amparo, pura presencia sacramental del Dios sufriente y de los pobres, nada temo y de nada tengo que quejarme.

Al amparo del altísimo no temo el espanto nocturno….

martes, 26 de marzo de 2013

Que no caiga la fe...

Que no caiga la fe, que no caiga la esperanza… Así cantábamos con mis amigas las dominicas en la Pascua de la parroquia de san Antonio Abad en Tamaraceite hace unos cuantos años mientras agotaba mis últimos años de formación en el seminario.

Aquí no se rinde nadie, no se rinde la flor, no se rinde la aurora, no se rinde el acero, no se rinde el amor… cantábamos antes, en la Pascua de la parroquia de san Isidro labrador en La Pardilla, mientras pasábamos personalmente por la pila bautismal a renovar nuestra fe. Así se las enseñaba yo también a las familias participantes de la pascua familiar en la finca de las dominicas en Valladolid el año pasado, a pocos días antes de venirme a Nicaragua.

Aunque vengan vientos contrarios no dar ni un paso atrás… dice la Madre Paulina, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción, con quienes ahora comparto vida y misión en esta parroquia de san Martín de Porres en Nueva Guinea, Nicaragua.

 Ahí en ese lado del Puente Atlántico que nos une, sé que hay muchos motivos para rendirse, para recular o para perder la fe y la esperanza. Sí sienten esa tentación, no se preocupen, son humanos. Pero más humano es no tirar la toalla. En este lado del Puente Atlántico, la gente también se desanima, y con frecuencia. Pero tras unos pasos atrás, suelen tener la capacidad de volver a retomar el paso. Da igual que la distancia entre sitio y sitio sea de varias horas en mula por medio de la selva y pasadas lodosas. Da igual que no llegue la luz eléctrica, no haya señal telefónica o agua corriente. Da igual que el centro de salud o la escuela más cercanos no permitan el acceso a la mayoría. La gente siempre te recibe con una sonrisa y un abrazo, con un vaso de zumo de frutas frescas en la mano y una total disposición a servir. Pueden desanimarse, pero el acero de los machetes vuelven a volar la maleza ante la bestia para que el misionero siga avanzando, y la flor, la aurora, las personas y el amor no se rinden. No se da un paso atrás y, aunque se caiga la carga de la bestia, o a veces hasta el torpe jinete, no se cae la esperanza ni la fe. Lo pequeño, es motivo de alegría grande, y con el día a día el Reino de Dios, con frutos de desarrollo humano integral, avanza más que los vientos contrarios, que no deja de haberlos.

¡Feliz Pascua, herman@s! ¡Que su Luz no envuelva y acaricie para una cosecha de Pura Vida!  

lunes, 25 de marzo de 2013

Informando...

Buenas a tod@s. Les cuento que ando de haraganito otra vuelta y no tengo ganas de redactar nada extenso. Perdonen que no haya comunicado antes. La vida es intensa. Regresé de la gira de la zona 2-2 el día 14 de marzo algo tocado física y emocionalmente, pero todo bien. La semana del 18 al 21 estuvimos en Bluefields en la formación permanente para el clero. El tema fue interesante pero los días agotadores, porque también aproveché para estar todo el tiempo posible con los chavalos-as del proyecto. También tuvimos la misa crismal el jueves 21. Fue gozosa y para mi trabajada, ya que el día de san José también ajustaba un año de compromiso misionero, y quería renovar las dos cosas con intensidad, desde la oración y la reflexión. Regresando a Nueva Guinea, directito en camión pa la colonia de La Fonseca (futura parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe) a celebrar el domingo de Ramos; allá me vuelvo el miércoles para el grueso de la semana santa. Después nos vamos de encuentro los del grupo IEME a Kukara (donde Enrique) la semana que viene; y nada más llegar los cuatro días de confirma (11 al 14 de abril). Acabando, el mero 15, me vuelvo a ir 14 días de gira. Así que si no me ven mucho, es por todo esto. Estoy bien y les envío a cada un@ un fuerte abrazo. A ver si cuando tenga hueco les escribo algo mejor. De momento no me sale. Cuídense y feliz Pascua. Que Su Luz nos envuelva y acaricie para una cosecha de Pura Vida, a compartir con l@s más empobrecid@s. Les quiero.

lunes, 28 de enero de 2013

Al menos, no callarse...


Nueva Guinea, 28 de enero de 2013

La semana pasada le llegó un sms a Mariano que decía: “Padre, ¿se ha dado cuenta que sale en La Prensa (uno de los diarios nicas) y dice un cosa muy rara?”. Acto seguido, fuimos a ver el periódico y encontramos el artículo. En él se recogía la noticia de la toma posesión de la nueva alcaldesa de Nueva Guinea, Claribel Castillo, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Resulta que Mariano fue invitado oficialmente al acto como párroco para hacer la oración inicial. Cosa muy común aquí, donde lo religioso es omnipresente en todas las esferas de la vida pública. Mariano aprovechó el comienzo de la oración para hacer una denuncia de la situación.

Les pongo en contexto. En las pasadas elecciones municipales de noviembre de 2012, el FSLN puso en práctica una vez más su estrategia de descarado fraude electoral para ganar las alcaldías que le interesaban. De hecho, hasta Daniel Ortega está en la presidencia de la República por el mismo método. El FSLN es el partido supuestamente de izquierdas que triunfó en la revolución que derrocó la dictadura de los Somoza el 19 de julio de 1979 y “ganó” la devastadora guerra civil a la contra en los años ochenta. Después perdió la presidencia a manos de Violeta Chamorro en 1990, y se sucedieron gobiernos de corte liberal-capitalista en las dos siguientes elecciones (Enrique Bolaños y Arnoldo Alemán). El Frente se desesperó y forzó una victoria de Ortega en 2006, a todas luces trucada, que se repitió en las presidenciales de 2011 y ahora de nuevo en las municipales del año pasado. El frente se autodenomina, “el gobierno del pueblo”, “el pueblo presidente”, “socialista, cristiano y solidario”, y otros eslóganes caciquiles, pero en verdad, tiene una dura línea neoliberal, asistencialista y llena de corrupción.

Nueva Guinea siempre ha sido feudo del PLC (partido liberal constitucionalista) y fue uno de los bastiones de la contrarrevolución antisandinista durante la guerra. Hasta noviembre gobernaba por el PLC, Denis Obando, que no es que fuera ninguna maravilla tampoco, pero al menos estaba legítimamente elegido. En las pasadas municipales, volvió a ser elegido. Pero en el trayecto de Nueva Guinea a Managua, los camiones que transportaban las urnas electorales al Consejo Electoral Central, misteriosamente mutaron los resultados y dieron la victoria a la sandinista Claribel Castillo, con la connivencia del propio partido de Obando, a quien dejaron solo, dándole la espalda. La señora  Castillo no es ninguna canchanchana, sino la hasta ahora rectora de la sede de Nueva Guinea de la URACCAN (Universidad de las Regiones Atlánticas de la Costa Caribe de Nicaragua), para que se hagan una idea del potaje que es todo. Eso dio lugar a varios días de toque de queda en la ciudad y tensa calma. Finalmente, el alcalde legítimo renunció a su acta de concejal, por no estar de acuerdo y está en proceso de denunciar la situación hasta donde haga falta.

Por primera vez en la historia y por voluntad de la auténtica dictadora de este país (la primera dama, Rosario murillo, alias la Cahamuca), la rojinegra insignia del frente ondea junto a la blanquiazul bandera nacional en la alcaldía guineana, y por desgracia es más vitoreada que nada. Si no veanlo en el vídeo adjunto.

Con todo ese trasfondo, Mariano se presentó en la toma de posesión de la alcaldesa, y comenzó diciendo: “Es difícil rezar a Dios cuando la persona que va a ser investida hoy no ha sido elegida por la voluntad popular sino por el Consejo Electoral Central controlado por el gobierno…” y después siguió con el texto de Mateo 7, y llamando a construir sobre la Roca que es Jesús y sus valores como la verdad y la honestidad y para beneficio de todos sin distinguir colores políticos. Según Anita, la administradora de la parroquia, hubo una mutación momentánea de los rostros sandinistas. Pero nada más. Impunidad y pasividad total. Pero al menos que se oiga una voz distinta en alto, que por los corrillos es muy fácil.
La Prensa se hizo eco con fidelidad, sí. No cambió nada. Pero lo que más me llama la atención es que hasta a la gente cercana le parezca que hablar así y te lo recojan, es raro. A mí me parece que Mariano fue valiente e hizo bien. El futuro dirá. Yo observo y aprendo de mis compañeros.    

        
Confusión Estado – Partido: como en la mayoría de las instituciones públicas y autonómicas, se ha proliferado de banderas y rótulos partidarios. La tarde de ayer 23 de enero, izaron la bandera del partido de gobierno en la Alcaldía de Nueva Guinea. RAAS.