sábado, 26 de mayo de 2012

Viviendo en varios siglos a la vez…

 Hola amig@s tod@s.

 En los primeros días que estuve en La Guinea, ya saben que les dije que anduvimos en la celebración de las confirmaciones en varias comunidades de las de aquella zona con el obispo, Pablo Schmiz. En una de las comidas él me dijo así: “Pablo, usted, como misionero aquí, tendrá que acostumbrarse a vivir cambiando de siglo. Sí, mire, mientras está en la casa cural con Internet y las comodidades está en el siglo XXI. En cuantito salga a la calle, aunque sea en el sitio más central y grande, ya pasa al siglo XX. Y cuando se mete montaña adentro a visitar las comunidades más alejadas, pasa al siglo XIX”.

Y es cierto que es así, mi gente. Esta semana he podido comprobarlo. Desde el lunes 21 abandoné Bluefields (como ya les había dicho) y me vine a Kukra Hill en panga rápida (como la que les puse cuando fui del Rama a Bluefields), unos tres cuartos de hora. No es lejos y la mañana estaba agradable. Aquí estoy todavía y la semana que viene también, con Enrique Córdoba, otro de los compañeros del IEME.

Kukra Hill es la cabecera de un municipio “pequeño” (unos 1500 km cuadrados y unos 17.000 habitantes, unos 7000 en el pueblo) de esta RAAS caribeña. La parroquia está comenzando como tal. Enrique está haciendo un muy buen trabajo. Son unas treinta comunidades en seis zonas más la cabecera que se llama San Juan Bautista de la Salle.

Bueno, pues el martes salimos de gira misionera, como dicen aquí. Que no tiene nada que ver con las giras de las sociedades y clubes de nuestra tierra. Salimos el martes en ruta (así llaman al transporte pago, camioncitos o buses más o menos regulares). Íbamos Enrique, Ricardo Calero (delegado de la zona 6, aunque fuimos a la 4) para dar el tema de formación a las comunidades y, finalmente, yo. Debíamos salir a las 8, pero fue a las 10, porque el de las 8, jamás apareció. Lo cual trastocó todos los planes. Tras dos horas de dar botes y tragar polvo por el camino por medio de inmensas zonas de plantación de palma africana que gestiona una empresa de Costa Rica para hacer aceite de palma, paramos 10 minutitos en La Fonseca (que no es la misma que la de Nueva Guinea), tomamos algo y seguimos media hora más, hasta el punto donde nos esperaban con las mulas los delegados de la zona y la comunidad a la que íbamos, que se llama San Ramón. Todo fue muy apurado porque llegamos muy retrasados, después de otra media hora larga de montar (ya les mandaré fotos, jijijij) bajo una fina lluvia. Había mucha gente porque era el día de la patrona de allí (santa Rita) y había seis bautizos y diez primeras comuniones en la misa que allí llega sólo dos veces al año. El resto del año celebra los laicos/as cada domingo. Hay una capillita de madera, una cocina-comedor de madera y zinc con fogones de leña y piso de tierra y una pequeñita casa cural con un catrito. No hay baños (sólo letrinas y el río) ni luz eléctrica (sólo un motor que se enciende lo imprescindible). Almorzamos y enseguida reunión con el consejito de la comunidad y después el tema de formación y mientras Enrique se reunía con las familias que bautizaban o que sus niños comulgaban y yo confesaba al resto de la comunidad. Total cuando fue a empezar la celebración ya era casi de noche (las 17’30 largas). No hay pueblo como tal, así que la gente viene a pie o montada varias horas para llegar y como se hizo tan tarde, al acabar casi se fueron tod@s.
Cenamos l@s que quedamos, un rosarito y a dormir a oscuras en los catres, hamacas y bancas. Ese día no hubo baño, ¡con lo que habíamos sudado! Nos bañamos en el río por la mañanita Enrique y yo y ya salimos en mula hasta donde el día anterior y luego nos recogieron en camioneta hasta La Fonseca, donde pasamos el día con un esquema similar, pero más desahogados de tiempo, además que allí sí hay un poquito de pueblo entorno a la capilla. Y al día siguiente cuatro horitas de canoa por el río Kama arriba, que fueron un poco difíciles, entre otras cosas, porque llevaba poco agua. Llegamos a La Pichinga, lugar muy bello y vuelta a empezar. Es emocionante estar con la gente. Hay multitud de jóvenes y niñ@s y en esa zona con rasgos mucho más indios, pues. Allí nos bañamos con balditos en un excusadito de madera de una de las dos únicas casas que caen cerca de la capilla de san Isidro. Por fin nos volvimos al día siguiente para Kukra porque no fuimos a la última comunidad, sino que vino la directiva a la Pichinga y no andaban organizados para que pudiera haber visita.
El viernes temprano bajamos de nuevo el río, mucho mejor porque íbamos a favor de corriente y agarramos la ruta para Kukra en La Fonseca. Es un gusto llegar y darte una ducha en condiciones e ir al baño tranquilamente. Es como en el camino de Santiago, aprendes a valorar todas las cosas -por pequeñas que sean- de tu propio siglo.
Ya ven, atravesamos tres siglos en tres días, bajo unas capas de árboles preciosos y mantos de cielos estrellados que anuncian que aún no ha amanecido del todo para mucha gente, pero el sol de Cristo pobre pero vencedor, ya alumbra sus vidas y les da la esperanza de seguir luchando en medio de la  pobreza y la dificultad.

viernes, 18 de mayo de 2012

Léelo, no lo verás en las noticias pero es informació​n de primera mano...

Queridos amigos:

                        les envió este mensaje que me llegó hoy desde los Montes Nubanos...Sudan... Más que nunca es necesario que alguien denuncie lo que allí está sucediendo.... He quitado el nombre de la hermana que escribió y su dirección email  para evitar posibles problemas para ella y la comunidad allí presente. Pero si alguien desea contactarla directamente me lo diga y yo se la doy. Sé que cada uno de vosotros hará lo posible por dar a conocer esta realidad y por denunciarla. Un fuerte abrazo para tod@s desde esta otra tierra también en dificultad en estos momentos... los últimos muertos son uno 30 jóvenes con más de 400 heridos.... Necesitamos mucha oración.

Querida Lorena:

Muchas gracias por hacernos saber que algunos se están moviendo al menos para hacer conocer la situación de nuestro querido pueblo Nuba. Muchos periodistas han venido a visitarnos, a entrevistar a los heridos, han tomado muchas fotos pero los bombardeos siguen, los heridos no se hacen esperar. Apenas el sábado recibimos a dos heridos de bomba una mujer joven, que durante el bombardero perdió a sus dos hijitos, y a un pequeño, Chalo que perdió a su mamà. Ellos están en condiciones de salud muy serias. No sabemos que clase de bombas estén usando pero seguramente son diabólica. Sus cuerpos fueron consumidos en gran parte por las terribles quemaduras que tienen. Dios, que es grande y hace milagros entre su pueblo los mantiene con vida después de que sus seres queridos fueron asesinados inmediatamente. A veces perdemos la esperanza de que ALGUIEN HARÁ ALGO. La gente se pregunta pero es que Dios nos olvidara? no responderá a nuestros gritos? por otra parte el hambre no se hará esperar mucho, ya que la gente no cultivo la tierra como lo hacen generalmente. El miedo a los bombardeos les impidió trabajar la tierra. Así es que la comida ya se esta acabando y en algunos pueblos vecinos ya hay gente que esta muriendo de hambre. La estación de las lluvias esta por llegar y la asistencia con comida de parte de la diócesis se va a parar. Ahora los aviones vienen de Yida, seis horas de camino. Como te imaginaras los caminos son terribles y practicamente desaparecen con las lluvias.
Nos quedaremos mas aislados... La situación es muy difícil, y tristemente aun quien pudiera apoyarnos no lo hace. Para quien no ha vivido esta situación u otras de dolor no es posible entender lo que aquí la gente o nosotras podemos vivir.
Al final, sabemos que cada una de nosotras aquí esta haciendo su propia experiencia de pasión, muerte y resurrección junto ala gente.
Muchas gracias otra vez y sigue rezando por nosotras lo necesitamos mucho. Un abrazo  hermana comboniana

miércoles, 16 de mayo de 2012

Ya hoy una semanita en esta trepidante ciudad, capital de esta Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS). Y casi, casi un mes ya en Nicaragua. ¡Increíble!
Desde anoche truena, relampaguea y llueve cada vez más seguido y duro. El largo invierno tropical de esta costa caribeña ahora sí empieza. Ahorita mismo, viniendo de la zona comercial del centro del ciudad de hacer algunos recados y dar una vuelta con Tomás, un seminarista que está en año de pastoral con Isidoro, tuvimos que dar un gran rodeo para cruzar la calle, porque iba de agua casi de lado a lado.
Bluefields es una realidad muy urbana; mucho más que La Guinea. Hasta las calles principales de los barrios alejados están asfaltadas con planchas de concreto (cemento armado). Los carros y sobre todo los taxis campan a sus anchas y una Babel de lenguas (inglés-creol, mismito, español) te envuelve hasta aturdirte.
Hay varios Bluefields distintos. El centro, los muelles principales y los barrios más cercanos (Fátima, por ejemplo) tienen grandes comercios y casas relativamente buenas. El centro lo ocupa el estadio de Baseball (deporte rey de Nicaragua) y el parque central, rodeado del palacio del gobierno y la asamblea regional (el gobierno autónomo de la RAAS) y el palacio municipal (el ayuntamiento-alcaldía). La gente es cordial y te habla con facilidad (a mí en inglés, pues piensan que soy gringo, jijiji, gracias a mis raíces célticas), aunque son más retraídos que en La Guinea.

Otro Bluefields es el sajón, el barrio Beholden de mayoría negra y habla inglesa con su capilla y ritmo aparte donde ya celebré el domingo pasado porque el padre Tony eatá en EEUU. Otro Bluefields es en cuanto te sales de una calle principal y te adentras en los barrios: 19 de julio, san Pedro, santa Rosa, Pancasán, Ricardo Morales…. Mención aparte merece el barrio del Canal. Un auténtico estercolero de casas arracimadas sin orden ni concierto, ligeramente elevadas sobre el suelo sobre vigas de madera, algunas directamente sobre la marea, sobre todo cuando empieza a llover como ahora y todo se inunda (porque algo común es que no hay saneamiento de ninguna clase, huelen muy mal). Allí la parroquia (un grupo que se llama los evangelizadores/as) tiene una actividad especial de visitar casa por casa todos los domingos de este mes de mayo. Interesante. También se hace en el resto de los barrios varios días entre semana.
A los barrios se penetra por unas pistillas de cemento que llaman andenes, que a veces pasan a ser de lodo. Y empiezas a serpentear entre vegetación tupida y basura, entre casas y chabolas donde vive la gente, siempre con las puertas y ventanas abiertas. Se cruza puentes sin fin por encima de canalillos que llevan toda clase de aguas cochinas hacia la bahía. Los niños/as y jóvenes juegan y ríen despreocupados/as y la gente vive, reza, camina, trabajo, ama, sufre, llora, reza, etc. Y llegar a una casa es para ellos/as una bendición, sean de la religión que sean (hay muchas sectas evangélicas, aparte de las grandes tradiciones eclesiales: morava, anglicana, bautista y católica romana). La parroquia es la catedral y luego hay capillitas en casi todos los barrios.
Poco a poco me voy metiendo aquí y entendiendo este mundo diverso y complicado que Isidoro dice que aún a él le cuesta entender tras más de un año aquí (antes estaba en otras tareas).

El lunes próximo saldré de gira por la montaña con Enrique, el compañero que me faltaba por ver, en otro sitio que se llama Kukra Hill, a donde he de ir en Panga a motor, y allí ya, por fin, la mula, jijiji. Ya les contaré.
Con mucho cariño, PAblo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Las experiencias siguen acumulándose....

Queidos/as todos/as:

Otra semanita más que ha volado. Las experiencias se siguen acumulando y ya estoy cambiando de lugar. Hoy precisamente estoy escribiendo desde una ciudad que se llama El Rama. Hemos estado reunidos los compañeros del IEME, y luego ya no vuelvo a Nueva Guinea, sino que me voy a Bluefields con Isidoro (a quien, por fin, he visto) y con Claro Jesús. Les cuento por partes.

El Rama es una cosmopolita y bulliciosa localidad, llena de tiendas y gente de todas partes. Es la capital del municipio del mismo nombre, y la única puerta de entrada a Bluefields (aparte de por avioneta), pero es una puerta acuática. El Rama tiene un enorme puerto fluvial (de un precioso río, el Río Escondido) adonde llegan gigantescos cargueros desde la costa este de Norte y Sur América. Allí agarraremos una panga a motor (embarcación de pasajeros regular) para llegar a mediodía a la capital del departamento y del Vicariato. Sí amigos/as, la capital del departamento (como si fuera la comunidad autónoma) es inaccesible por carretera, porque esta parte caribeña está totalmente abandonada y marginada del resto de Nicaragua.

Aquí nos hemos reunido como les digo la mayoría del equipo, a saber: Mariano, que es de Alicante tiene 43 años y lleva aquí tres; Tarsicio que es de Burgos, tiene 57 y lleva en Nicaragua más de 20; Claro Jesús que es de Sevilla, tiene unos 50 y lleva aquí unos 10 e Isidoro que es el otro canario, tiene 60 y pico y lleva aquí 12. Faltan Chepe, que es nuestro decano, tiene 73 años y es asturiano, lleva en misiones toda la vida y muchos de esos años en Nica, y no está hoy porque está de gira. Imagínense, con esa edad y 12 ó 13 días a mula de comunidad en comunidad durmiendo en las bancas de la iglesia, lavándose en el río y comiendo lo que le pongan. Increíble. ¡Qué mérito! También falta Enrique, que es de Ciudad Real, tiene 50 y pico, y lleva un par de ellos aquí, Está regresando de España estos días por cuestiones médicas.

En Bluefields voy a conocer otra realidad muy distinta de la de Nueva Guinea. Les cuento que los últimos días en La Guinea fueron muy productivos y activos. Tuve la oportunidad de participar en el Consejo Parroquial, que fue este finde pasado. Una realidad vibrante y muy edificante. Unos 45 representantes de las 16 zonas de la parroquia (132 comunidades en 4000 km cuadrados). Muchos, personas muy jóvenes, con un amor al Señor, a la Iglesia y a las personas de sus comunidades desbordante. Es todo el fin de semana, de viernes a la tarde hasta el lunes por la mañana. Ya que muchos/as vienen de muy lejos; algunos/as de a más de un día de camino combinando camión o bus, carrito de san fernando, mula o canoa. Son gentes que, aparte de sus familias y trabajos en el campo (la mayoría campesinos o ganaderos), trabajan sin descanso por el Evangelio de Jesús, sin ningún tipo de salario a cambio. Son auténticos líderes comunitarios que impulsan el desarrollo integral de sus comunidades desde la fe en Jesús. Una auténtica referencia. Ellos/as mantienen viva la parroquia y llegan a todas partes con mucha seriedad. El trabajo fue arduo e intenso. Acabamos celebrando la eucaristía con toda la comunidad en la Iglesia a las 18'30 horas (que es la hora habitual de los domingos por la noche, por que ya es noche a esa hora). Allí también, Mariano me dio el micro al acabar para que me despidiera, y volvió a ser muy emocionante. Mucha gente decía que porqué no me quedaba allí ya. ¡Eso es que no les ha dado tiempo a conocerme bien, jijijijij!

Pues nada, que sigo muy ilusionado con seguir conociendo y ya le seguiré contando. ¡Ánimo y adelante, que las misiones que ustedes desempeñan en sus sitios también son muy importantes! Muchos besos y abrazos.

jueves, 3 de mayo de 2012

La nueva capilla de la colonia Ruben Dario...

Os presento a Mariano Martínez, uno de mis comnpañeros. También las obras de la nueva capilla de la colonia Rubén Darío. Una de las comunidades de la parroquia que se encuentra a una hora en camioneta por pista de tierra.