Otra semanita más que ha volado. Las experiencias se siguen acumulando y ya estoy cambiando de lugar. Hoy precisamente estoy escribiendo desde una ciudad que se llama El Rama. Hemos estado reunidos los compañeros del IEME, y luego ya no vuelvo a Nueva Guinea, sino que me voy a Bluefields con Isidoro (a quien, por fin, he visto) y con Claro Jesús. Les cuento por partes.
El Rama es una cosmopolita y bulliciosa localidad, llena de tiendas y gente de todas partes. Es la capital del municipio del mismo nombre, y la única puerta de entrada a Bluefields (aparte de por avioneta), pero es una puerta acuática. El Rama tiene un enorme puerto fluvial (de un precioso río, el Río Escondido) adonde llegan gigantescos cargueros desde la costa este de Norte y Sur América. Allí agarraremos una panga a motor (embarcación de pasajeros regular) para llegar a mediodía a la capital del departamento y del Vicariato. Sí amigos/as, la capital del departamento (como si fuera la comunidad autónoma) es inaccesible por carretera, porque esta parte caribeña está totalmente abandonada y marginada del resto de Nicaragua.
Aquí nos hemos reunido como les digo la mayoría del equipo, a saber: Mariano, que es de Alicante tiene 43 años y lleva aquí tres; Tarsicio que es de Burgos, tiene 57 y lleva en Nicaragua más de 20; Claro Jesús que es de Sevilla, tiene unos 50 y lleva aquí unos 10 e Isidoro que es el otro canario, tiene 60 y pico y lleva aquí 12. Faltan Chepe, que es nuestro decano, tiene 73 años y es asturiano, lleva en misiones toda la vida y muchos de esos años en Nica, y no está hoy porque está de gira. Imagínense, con esa edad y 12 ó 13 días a mula de comunidad en comunidad durmiendo en las bancas de la iglesia, lavándose en el río y comiendo lo que le pongan. Increíble. ¡Qué mérito! También falta Enrique, que es de Ciudad Real, tiene 50 y pico, y lleva un par de ellos aquí, Está regresando de España estos días por cuestiones médicas.
En Bluefields voy a conocer otra realidad muy distinta de la de Nueva Guinea. Les cuento que los últimos días en La Guinea fueron muy productivos y activos. Tuve la oportunidad de participar en el Consejo Parroquial, que fue este finde pasado. Una realidad vibrante y muy edificante. Unos 45 representantes de las 16 zonas de la parroquia (132 comunidades en 4000 km cuadrados). Muchos, personas muy jóvenes, con un amor al Señor, a la Iglesia y a las personas de sus comunidades desbordante. Es todo el fin de semana, de viernes a la tarde hasta el lunes por la mañana. Ya que muchos/as vienen de muy lejos; algunos/as de a más de un día de camino combinando camión o bus, carrito de san fernando, mula o canoa. Son gentes que, aparte de sus familias y trabajos en el campo (la mayoría campesinos o ganaderos), trabajan sin descanso por el Evangelio de Jesús, sin ningún tipo de salario a cambio. Son auténticos líderes comunitarios que impulsan el desarrollo integral de sus comunidades desde la fe en Jesús. Una auténtica referencia. Ellos/as mantienen viva la parroquia y llegan a todas partes con mucha seriedad. El trabajo fue arduo e intenso. Acabamos celebrando la eucaristía con toda la comunidad en la Iglesia a las 18'30 horas (que es la hora habitual de los domingos por la noche, por que ya es noche a esa hora). Allí también, Mariano me dio el micro al acabar para que me despidiera, y volvió a ser muy emocionante. Mucha gente decía que porqué no me quedaba allí ya. ¡Eso es que no les ha dado tiempo a conocerme bien, jijijijij!
Pues nada, que sigo muy ilusionado con seguir conociendo y ya le seguiré contando. ¡Ánimo y adelante, que las misiones que ustedes desempeñan en sus sitios también son muy importantes! Muchos besos y abrazos.
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