sábado, 29 de diciembre de 2012

A propósito de las manos…

Nueva Guinea, 29 de diciembre de 2012
         El día de nochebuena en la misa del Gallo, Tarsicio, que estaba presidiendo, en el momento de orar el Padrenuestro, invitó a que nos diéramos todos-as las manos. Yo estaba a su derecha en el altar y me tocó agarrar su mano derecha. Una mano temblorosa, sostenida por un brazo con la mínima masa muscular. Mientras orábamos así, con las manos agarradas, pensaba en esa mano que sostenía la mía. Una mano que ha pasado gran parte de su vida en esta Nicaragua sufriente, viviendo al lado de los pobres y como los pobres. El resultado de cómo está ahora es consecuencia de ello. Se debe a una infección por el virus del Nilo occidental, transmitido por los mosquitos que le paralizó la mitad del cuerpo hace unos años. Muchos en su lugar se habrían vuelto definitivamente a España pensando en sí mismos, pero Tarsicio no. Él sólo pasó lo mínimo para recuperarse y volver al surco de la vida en esta Centroamérica que él ama. Ese es el tipo de gigantes con quien tengo el privilegio de aprender cómo vivir, cómo servir, cómo amar.

         Desde que volviera el pasado día 18 de diciembre a esta Costa Caribe, muchas manos han pasado ya por las mías. Todas ellas benditas. Todas ellas mucho más marcadas por el trabajo que las mías. Me da vergüenza cuando me dicen, “¡qué manos tan suaves, padre!”, pues hasta las de muchos niños-as ya llevan la señal de las herramientas de trabajo. Por eso quiero rozarme con ellos para no olvidar que la mayoría de la gente está marcada desde pequeña como lo estuvo Jesús. Pienso en las manos negras del betún de los chavalos lustradores de botas de Bluefields, las manos ajadas de tantas chavalas jovencitas que empuñan sachos, escobas, machetes, … o que las tienen horas metidas en agua y jabón para la ropa, las manos curtidas de los viejitos, las de los pipitos y chigüines que suben en masa al altar en el momento de la paz con las dos juntas pidiendo “el santito” (la bendición); manos, manos, manos… blancas y negras, indias y mestizas que siempre te saludan al entrar o al salir en cada sitio o al encontrarse contigo por la calle.     

         Bendícelas tú, padrebueno, y ayúdame a marcar las suyas con las mías.

sábado, 8 de diciembre de 2012

A diez días de volver a Nicaribe…


New Orleans, Saturday, December 8th, 2012.

Solemnity of the Immaculate Conception of the Blessed Virgen Mary.

Ya sé que ha sido un largo paréntesis sin decir nada, aunque a mí se me ha pasado bien rápido. La estancia en EE.UU. ha sido fructífera para el mejoramiento de mi inglés y otras cosas, pero ahorita ya, a sólo diez días de regresar a la Costa, ya tengo esos nervios y esas emociones propias del moverse. Aunque me cuesta otra vez hacer y deshacer equipajes y nudos afectivos, allá vamos de nuevo.

Angelo Lupinetti, el profe de inglés, me preguntaba si voy a echar de menos el Notre Dame Seminary y su gente, y yo le dije que sí, que hay gente que ya forma parte de mí. Me llevo nombres y experiencias que me han hecho la vida mejor estos dos meses y poco: David Kelly (el misionero de Maryknoll mayor que ha velado por mí día y noche), Royland Recio (mi hermano cubano que no ha escatimado tiempo ni dinero en hacerme sentir en casa), Amado Ramos y Everardo Sánchez (dos de los mexicanos con los que más he compartido), el mismo profe Angelo, Jim Wehner (el rector), los compañeros de clase vietnamitas Ca, Hung y Dhan y el filipino Ramil, Tim Pfander y su magnífica hospitalidad en Guntersville (Alabama); el personal de la casa como la hondureña Mamá Ela, el creol Mr. Ron, el nica Don Martín (que nos brindó ricos nacatamales más de un día), la cocinera californiana Ms. Wendy y tantas otras buenas gentes. Ahora ya sé dónde están y cómo son sitios como S Carrollton Av., St. Charles Av., Canal St., Claiborne Av., Palmer Park, Audubon Park, el French Quarter, el Vieux Carrée, el Río Mississipi o el Guntersville Lake. Y lo que es más importante puedo entender un poco más a las gentes que pululan por este mundo gringo con conocimiento directo de causa.

A las necesarias despedidas con sus emociones, se suma la también despedida de Bluefields de Miriam Pons, la jovencísima y brillante cooperante menorquina que tanto bien ha hecho con su presencia, sobre todo al proyecto “Ningún niño sin escuela”. Dinámica, trabajadora e inquieta. Luchadora, soñadora y tierna, esta joven de mirada esmeralda se ha ganado a pulso un hueco en estos chavalos-as de la calle que tanto necesitan gente que les quiera como ella lo ha hecho. Vean si no, la foto en que la pequeña Anixia la besa con calidez, con lo poco que prodiga estos gestos esta chavalita.

La foto la tomé de las que ella misma ha dejado para su despedida y también esta otra de las tres “mamás” de la casa cural de la catedral en Bluefields, Yari, Mayra y Naty, el personal de limpieza y cocina que además ejercen en sus vidas como esposas, madres, agentes pastorales, vecinas, etc. con toda la lucha que pueden.

Dejar de ver algunas personas y volver a ver otros rostros y sentir los corazones y los sueños que esconden unos y otros, vuelve a movilizarme. Durante la estancia en este Caribe norteamericano, no han dejado de llegarme mensajes de Nicaribe, cosa que se agradece. Allá voy de nuevo. Estar aquí me ha hecho apreciar más lo que ya había empezado a sentir como propio, quererlo más, despejar dudas y desear comenzar mi servicio a ese pueblo tanto más amado de papaíto cuanto más sufriente es.

¡Gracias, New Orleans! ¡Nicaribe, allá vuelvo!    

viernes, 7 de diciembre de 2012

"Nicaragua un país multicultural y plurilingüe y precisamente la Costa Caribe ...

"Nicaragua un país multicultural y plurilingüe y precisamente la Costa Caribe es la que enriquece esa característica.

Nuestro rostro, lengua, gastronomía, tradiciones, creencias, costumbres, formas de convivir y los grupos étnicos minoritarios como los indígenas y afrodescendientes que habitan principalmente en la Costa Caribe promueven con amor y orgullo su cultura.

En Waspam y Bilwi en la Región Autónoma del Atlántico Norte, celebraciones tradicional como el SIHKRUTARA, que conlleva el reconocimiento y honor a los ancestros y desde luego hace que los indígenas miskitos de Honduras y Nicaragua se encuentren en uno de los eventos tradicional de mayor trascendencia conocido en los últimos años por el nombre de Sihkru Tara.

Sihkru Tara, es un rito donde los indígenas logran comunicarse con los espíritus de sus ancestros con el fin de mantener vivo el conocimiento tradicional indispensable para la vida en las comunidades."


sábado, 6 de octubre de 2012

Dos canales bien distintos…

New Orleans, 6 de octubre de 2012 (santo de mi sobrino, Bruno) The St. Canal (la calle Canal) es una de las principales de esta ciudad del Caribe norteamaericano. En el otro Caribe, el de América Central, concretamente en la Costa Atlántica de Nicaragua, también hay un Canal. No me refiero al tan traído y llevado canal interoceánico, sino al barrio del Canal en la ciudad de Bluefields. Dos canales muy distintos entre sí.

Esta tarde me llevaron a conocer el centro de Nueva Orleans. La zona fundacional que está en la rivera del famoso Río Mississipi. Es una zona plagada de nombres españoles y franceses en sus calles, porque fueron los primeros que habitaron aquí. La calle Canal es una ancha avenida con tres o cuatro carriles en cada lado y una enorme mediana para peatones y tranvías. Es una zona bulliciosa y transitada, llena de comercios. En ella está el Gran Casino, el Acuario y los mejores hoteles de la ciudad (el Hilton, el Sheraton, etc.). Mientras caminaba por ella no paraba de pensar que dicen que esta es una de las ciudades más pobres de los Estados Unidos. ¡Qué barbaridad! No quiero conocer el resto.

El otro Canal, al que se me iba la cabeza sólo tiene en común con éste que también está transitado por muchas personas de raza negra. Por lo demás…. ¡qué diferencia! El Canal de Bluefields es uno de los peores barrios de la ciudad. Era una zona pantanosa (de suampo, dicen los nicas) en el borde de la bahía blufileña. La fueron drenando a base de rellenar los lodazales con las conchas de los mariscos y los moluscos (los ostiones, en cuya gestión trabajan muchos niños-as). Eso le da al barrio un olor característico y nada agradable. A ello se suma que está atravesado por una gran canal (de ahí el nombre) que es el colector de las aguas pluviales y fecales del resto de la ciudad que van a parar a la bahía atravesando las casas del barrio. Las casas son pequeñas edificaciones de madera y lata puestas en alto sobre postes (en tambo) que aún así se inundan con las aguas. No hay calles. Sólo unos estrechitos andenes de cemento que dan vueltas y revueltas y en los que puedes ser fácilmente atracado. Allí viven algunos-as chavalos-as del proyecto y las gentes más humildes de la ciudad que llegan con sus botas de goma (hule) a la misa de 7 a.m. de catedral los domingos, como si vinieran del campo.

Como ven dos canales bien distintos. Por ambos corren aguas y personas. En los dos Dios quiere habitar, pero el segundo se parece más a Belén, Nazaret y Jerusalén. No sólo por la pobreza y el sufrimiento, sino por la solidaridad sumergida que vive la gente. Canalízanos Tú, buen Jesús, hacia donde tú estarías si volvieras a nacer hoy en nuestra tierra.

martes, 25 de septiembre de 2012

Perdón por el atrevimiento…

Bluefields, veintiséis de septiembre de 2012 Es conocida esa historia de un hombre pobre que iba lamentándose de su pobreza mientras caminaba comiendo un mendrugo de pan sin darse cuenta que detrás de él venía otro más pobre agarrando las migajas que él tiraba para comérselas. Ahorita mismo llego del basurero de Bluefields, en el barrio del Pul. La loma más alta y abandonada de la población que se asienta alrededor de esta bahía preciosa pero contaminada. Fui con Miriam (una cooperante de Menorca que está un tiempo por aquí) y con Pablito (el encargado de mantenimiento de la casa cural de catedral) a botar basuras en dos viajes con la camioneta. Lo que se mira es desolador. La carretera en cuanto se acaba el barrio de Diecinueve de Julio, pasa a ser un lodazal. Las casitas se vuelven más precarias si cabe. Empiezas a ver a multitud de niños-as, mujeres embarazadas, ancianos-as, perros, chanchos y más, caminando juntos-as en medio de la basura. El vertedero está en medio del barrio. El olor es insoportable. No hay nada, sólo los residuos de todas clases amontonándose y la gente revolviendo entre ellos. La recogida municipal de basura es casi nula. No hay contenedores en ningún barrio de esta gran población de más de 50.000 habitantes. La gente llega con sus carros particulares y bota allí lo que trae. Como hacemos nosotros. Te parte el alma ver hermosos rostros de todas las edades abalanzarse sobre la camioneta para agarrar lo que nosotros hemos desechado. No pretendo comparar dolores ni restar importancia a las situaciones críticas que el sistema neoliberal está creando en nuestro país. He seguido con dolor y preocupación, a la vez que con esperanza y solidaridad (y con deseo rabioso de estar allí gritando con el pueblo) la gran movilización del 25-S entorno al congreso en Madrid. Conozco gracias a los amigos-as que me informan de las acciones y propuestas que hay en marcha frente a los despropósitos de quienes nos gobiernan. Les apoyo y me siento de corazón unido a todo eso. Dios quiera que se alumbre algo nuevo para todos-as. Pero no puedo evitar pensar que lo que veo aquí es el hombre pobre que va detrás del otro recogiendo lo que tira sin lamentarse. Estas cosas deben entrar en nuestros análisis. Nuestra mirada creativa y de propuesta frente a este sistema inhumano debe tener una visión amplia, que llegue más allá de nuestra frontera y abarque a toda la humanidad caída. Nicaragua es el segundo país más pobre de América Latina y la dictadura encubierta que padece es fruto de unas elecciones fraudulentas donde ni siquiera se contaron todos los votos de las mesas. Insisto que se debe seguir trabajando por la democracia en nuestros estados europeos y por transformar lo que una organización malévola de la sociedad nos está trayendo pero sin dejar de mirar horizontes amplios o al menos volvernos hacia detrás nuestro para ver quien más está recogiendo lo que nosotros tiramos.
 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Bluefields, viernes 14 de septiembre de 2012
 
Mientras la lluvia golpea con fuerza los tejados de láminas de zinc y hace correr el agua por las calles de este barrio central de Bluefields la ciudad prácticamente duerme hoy. Es festivo. Estamos en medio de las llamadas fiestas patrias. El 15 de septiembre de 1821 la entones federación unida de Centroamérica (Guatemala - El Salvador – Honduras – Costa Rica y Nicaragua) proclamaban su independencia de la corona española. Por eso hoy y mañana son festivos nacionales. Durante todo este mes los niños-as y adolescentes de todas las primarias y secundarias e incluso los preescolares ensayan con sus tambores y sus xilófonos portátiles -que llaman liras- ritmos y melodías que ejecutarán hoy y mañana mientras desfilan orgullosos tras su pendón azul y blanco marcando el paso y todos uniformados bajo la mirada atenta y complaciente de sus papas y mamas. Unos y otros golpes –los de la lluvia y los de los tambores- acompañan el acontecer del día a día de las actividades de esta casa de todos que es la catedral de Nuestra Señora del Rosario. La cual también se apresta a preparar sus fiestas patronales cuando comience octubre y se consuman las fiestas patrias. La organización para las mismas fueron objeto de trabajo en el último consejo parroquial que tuvimos el pasado miércoles. Muchas personas desfilan por estas instalaciones a lo largo del día en un mar de actividades. Con las que más contacto mantengo es con los voluntarios del proyecto “ningún niño sin escuela”. De lunes a viernes de doce a tres llegan por aquí para acompañar a los chavalos en sus clases, almuerzo y juegos. Son la profe Jessica Clarence. Una chica de 32 años de la etnia creol y piel negra con ascendencia afro y mískita que trabaja en un jardín de infancia privado a media jornada. Una joven activa y comprometida que además es catequista de confirmación y líder de un grupo juvenil católico llamado JUFRA (juventud franciscana). De buen humor y carácter fuerte. Enamorada de su ciudad y su etnia. Inquieta y buscadora. Valora mucho a Isidoro por su valentía para lanzar el proyecto y defenderlo. Ese corazón tierno por los más pequeños y pobres es un gran aporte. En lo personal su sinceridad y empatía conmigo me han ayudado mucho. También llega el profe César. Fue uno de los fundadores del proyecto. Tiene 28 años y trabaja de profesor en el colegio Moravo. Está completando su titulación como docente y le echa horas al proyecto. Es alegre y esforzado. Mestizo con visibles rasgos indígenas pero de habla hispana. También miembro de la JUFRA. Para la hora de juego y deporte llega el joven Joel. Sólo tiene diecisiete años recién cumplidos. Serio y formal. Apuesto y buen futbolista. Muy blanco de piel –chele como dicen aquí- es claramente español. Vive en el barrio de san Pedro que es de los más lejanos y es un buen estudiante. También colabora con el coro de su capilla y siempre te saluda muy formalmente. Por último el profe Elías. El más mayor del equipo. Ronda los cuarenta. Profesor del colegio de las hermanas de la Madre del Divino Pastor. Casado y con dos hijos. Hombre tierno y de buenos recursos didácticos y pedagógicos y mejores maneras y modales. Mestizo de habla española. Vecino del barrio de santa Rosa y en proceso de prácticas para culminar su titulación. Cuando ya los chavalos-as se han marchado hay veces que quedamos tomando un café y se comparte lo vivido en el día u otras cosas. Es un ambiente agradable que muestra en pequeña escala qué es Bluefields. Que Dios los bendiga a todos-as.
 
 
Profe Joel, el del medio

Los profes César y Elías



 
 

sábado, 18 de agosto de 2012

Una consulta a los seguidores de mi blog...

A ustedes que leen estas líneas les pregunto si es esto lo que esperan de este blog o es otra cosa. En realidad lo que quiero no es que me digan lo bonito que es o cosas por el estilo. Lo que quiero es sugerencias de qué cosas quieren saber, si quieren que refleje algún tema en concreto, que dé a conocer esta o aquella realidad; mi intención es que los-as que lean sientan más toda esta realidad y la conozcan, por eso pido sugerencias de lo que quieren conocer. Me pueden escribir al correo o dejar un comentario por aquí. Gracias.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Rutinas...

Bluefields, 15 de agosto de 2012.
Buenas de nuevo. La vida tranquila sigue en esta capital de la RAAS. Vida tranquila significa pasar muchos días seguidos en el mismo sitio e ir comprendiendo más a fondo los intríngulis de lo que puede ser la tarea y la vida desde este lugar.
Cuando escribo esto todavía no he impartido las clases de Cristología que me pidieron para el IPAC 2012. Si Dios quiere empezaré mañana. Andar por las calles y ya saber dónde estás y dónde quedan las cosas y los lugares ya se va haciendo parte de la vida. Estando aquí aún sin saber si esta va a ser mi ubicación o no, me permite estar a disposición de Isidoro para hacer algunas pequeñas tareas y/o recados. Además de ir asumiendo algunas responsabilidades temporales como presidir o concelebrar la misa diaria de la catedral del Rosario a las siete de la mañana, estar más en los espacios del proyecto con los-as chavalos-as de lunes a viernes de doce del mediodía a cuatro de la tarde, apoyar a los-as catequistas de confirmación en sus reuniones los viernes a las seis y media de la tarde, acompañar al voluntariado de la parroquia que visita a los-as internos-as de la prisión los viernes de una y media a tres de la tarde, presidir la eucaristía los domingos en las capillas de los barrios San Mateo y Nueva York los domingos, aparte de seguir haciendo sufrir a los creoles con mi pésimo inglés, etc.
Cosas que rompen esas rutinas son la presencia ya a punto de acabar de Yolanda, Carmelo, Raquel y Rodrigo y el continuo trasiego de profesores para el IPAC que también se hospedan en esta inmensa instalación que es la residencia pastoral de la catedral.
Como digo, son rutinas que ya te van haciendo conocer más lo bueno y lo malo del universo de personas y ocupaciones que es la tarea pastoral en esta ciudad de Bluefields. Esto tiene sus aspectos más luminosos como ya ir sabiendo dónde están las cosas, qué hay que hacer, qué llaves abren qué puertas, etc. Con la ganancia en confianza y relaciones que eso supone, pero también ir descubriendo los aspectos menos positivos que toda realidad tiene, como los conflictos entre personas y grupos, las debilidades personales y grupales, los huecos y heridas abiertas que también hacen que surjan en mi los interrogantes, las dudas, los miedos, las incertidumbres. Así es la vida y todo forma parte de ella. Veo venir que dentro de poco habrá que tomar decisiones, aceptar propuestas, fijar rumbos y en eso estamos. Con la gracia de Dios iremos hacia arriba, como ya nos ha precedido nuestra madre María. Ella tira de nosotros hacia Dios. Bendiciones a todos-as.         

martes, 7 de agosto de 2012

Y la vida se estabiliza…

Bluefields, 7 de agosto de 2012

Ya de vuelta completamente y con mi cédula de residente en Nicaragua, las aguas de este río que es la vida en Centroámerica se remansan junto a esta bahía blufileña a la que volví a llegar por el majestuoso río Escondido, el pasado 27 de julio.
        Aquí me encontré con Carmelo y Yolanda y dos de sus hijos, Raquel y Rodrigo, amigos-as y hermanos-as de Las Palmas, que están ocupando su merecido tiempo de descanso, trabajando más y más: servicios de fisioterapia en hospital y a domicilio, campamento con preadolescentes, capacitación para profesorado, formación para catequistas, implicación en el proyecto con chavalos-as de la calle “Ningún niño sin escuela” (al que han apoyado indeciblemente desde Gran Canaria) que este pasado día 4 cumplía su primer aniversario y clases en el IPAC, la formación teológica que el Vicariato imparte a los líderes comunitarios de toda la costa cada mes de agosto.
        Precisamente esta mañana Yolanda comentaba que le había impresionado en la misa de inauguración del IPAC (instituto de pastoral campesina) tantos “hombretones” juntos en una iglesia. Efectivamente, casi 150 personas (la mayoría campesinos, padres de familia) profundamente creyentes en un mundo mejor para ellos, sus familias y toda la comunidad, de la mano del campesino de Nazaret y su Iglesia que aman sobre todas las cosas y por la que dan más que nadie en servicio, tiempo y dedicación.
        Por esa misma razón, paso yo también este mes aquí en el caótico Bluefields, en el que me voy metiendo poco a poco. Yo también tendré alguna materia en IPAC, además de seguir supliendo al padre Tony en la capilla católica de los negros creoles, donde me siento como en África, porque, celebro esas misas en un inglés que no creo que me entiendan, y yo a ellos, tampoco mucho. En fin.
        El sábado pasado como les decía se celebró un año de la apuesta que Isidoro, contra viento y marea, puso en marcha. El proyecto “Ningún niño sin escuela” trata de alfabetizar, dar de comer y aportar afecto y un espacio distinto a la nube de chavalillos-as de 9 ó 10 años en adelante, que pululan día y noche, viviendo, trabajando, comiendo, durmiendo… en las sucias calles de esta ciudad tan mal cuidada. En ellas abunda la violencia, la droga, el alcohol y la pillería. Dejarlos que te abracen con la misma camisa sudada de varios días o semanas es recordar lo que Isidoro nos decía siendo seminaristas, “quien no ha olido la pobreza no sabe lo que son los pobres”… ni sabe dónde está dios, digo yo. Siento impotencia y rabia, y muchos días deseos de salir corriendo. Pero estar ahí con ellos le da sentido a la vida y me ayuda a conocer a otras personas que están implicadas en el proyecto como la creol profe Yésica, o el profe César, voluntarios en el proyecto y miembros de la juventud franciscana de la parroquia, entre otras cosas.
         Para el aniversario nos fuimos a un espacio recreativo en el barrio san Pedro, con piscina, canchas, columpios (de hierro como los de antes) y merendero, donde brincaron y rieron, se pelearon y nos enfadaron con sus muchas malcriadeces. Así la vida se abre camino entre luces y sombras y yo sigo buscando mi camino y esperando mi destino definitivo.

sábado, 21 de julio de 2012

Cuando creo que he llegado al confín de los confines, siempre hay otro confín más…


Waspam, 21 de julio de 2012
Querid@s amig@s, hace exactamente 20 días que no había escrito entrada para el blog. Esto ha sido debido a que mi larga gira de conocimiento inicial de la realidad de esta Costa Caribe de Nicaragua, en la que ya he cumplido tres meses, ha llegado a sus puntos más remotos y también a su fin. Cuando escribo esto, ya estoy volviendo sobre mis pasos y desandando los polvorientos caminos de la RAAN para volver a Bluefields, vía Managua donde, Dios primero, obtendré mi cédula de residente en Nicaragua el día de Santiago próximo.
Desde Puerto Cabezas/Bilwi, me vine en ruta terrestre para Waspam. Ésta es una pequeña y apacible localidad a orillas del majestuoso Wangki awalka (el río Coco). A pesar de ser pequeña (no llega a 10.000 habitantes), la ciudad es la cabecera municipal de un vastísimo municipio que abarca desde el Caribe en Cabo Gracias a Dios hasta las fuentes del Wangki ya fuera de la RAAN en el departamento de Jinotega. Y es la capital de la nación miskitu. Es un pueblo arraigado en sus costumbres, su lengua, su fe cristiana, etc. Morenos de piel, ojos y pelo, fuertes ellos y ellas, alegres, vivos y luchador@s. Y también, bastante empobrecid@s y marginad@s del resto de Nicaragua. En Waspam permanecí una semana y conocí a los padres miskitus, Floriano, Elvis y Rodolfo. Junto con Cristóbal, a quien conocí en Bonanza, Roger que lo miré en Bluefields y Nilo con quien estuve en Bilwi, son las vocaciones nativas de la mosquitia. Todos de esta parroquia de san Rafael Arcángel en Waspam. La que más vocaciones ha dado al Vicariato hasta la fecha.
El Wangki es el símbolo de la vida que fluye de este pueblo indígena-campesino. Cuando los sandinistas arrasaron sus localidades y los deportaron en los años 80, sólo anhelaban volver a bañarse en él y beber sus aguas que fue lo primero que hicieron al acabar la guerra y volver a reconstruir sus casas. Cosa que han tenido que hacer varias veces más, porque es plena zona de influencia de huracanes. El Mitch los volvió a destruir en 1998 y el Félix en 2007. Pueblo sufridor, que une su muerte a la cruz del Cristo pobre a quien adoran con toda su alma, y que en Él resucita una y otra vez. Es un río hermoso que he tenido la suerte de recorrer hacia arriba (en dirección al Pacífico) hasta la nueva parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en La Esperanza (o Palo Yumpa, en miskitu). Cuando llegas de Managua a Rosita, piensas: ya está, esto es remoto. Cuando vas de Rosita a Bilwi, dices: Ya llegué al Caribe. Llegas a Waspam y dices: ahora sí, la misión (lengua extranjera, indígenas, pobreza, falta de conectividad,…) Pero, ¡qué va! Te montas en un pequeño bote de madera, que llaman “bató” con un motor de 40 caballos, cargado de gente y mercancías, y navegas entre Honduras y Nicaragua, siete horas río arriba sin apenas poder menear el culete. Es como si llegaras a otro país. Y eso está muy bien, porque la gente como navega en realidad es en balsas de bambú o en botes a remo. Esas siete horas para algunos son días.
Y digo que es como si llegaras a otro país, no porque pongas pie en la orilla hondureña, que lo he hecho, sino porque en La Esperanza hay una enésima Nicaragua de las que ya he visto. Es una población dispersa de unas 3000 o 4000 personas, llena de niño@s y jóvenes que no hablan español ni lo entienden, porque la escolarización es nefasta. No hay energía eléctrica (salvo algunos paneles solares que financió la cooperación al desarrollo española), ni coches ni carreteras (¿para qué?) La carretera es el río, todo es de césped y árboles, ni agua corriente, ni nada de nada. Por supuesto la vida es de barro y riachuelos, donde las mujeres lavan todo el día. Sembrados de arroz, frijol, millo y yuca. Y las vacas, los cochinos, los caballos y las gallinas como jardineros naturales de los espacios públicos. Las casitas de madera y cinc, y el alumbrado nocturno las estrellas. En seguida te relajas, has salido del tiempo y del espacio y vas a otro ritmo (al de los insectos que no te dejan ni a sol ni a sombra, jijij y al de las tormentas que pueblan el día y la noche de hermosos relámpagos y profundos truenos que recuerdan que la tierra aún no es completamente del ser humano) Allí pasé otra semana muy gozosa, la verdad, con los nuevos misioneros eudistas de Colombia (Sergio y Luis) que llegaron en abril y están metiendo mucha vida en el inmenso trabajo a hacer, retomando el que ya habían hecho los capuchinos gringos antes de que los expulsaran en la guerra.

¿Ya es el confín de los confines? ¡Para nada! Más río arriba (otras tantas horas) y, también, por otro río que alimenta al Wangki (El Waspuk), Padre Luis tiene treinta y tantas comunidades más que atender. Precisamente yo fui con Sergio a tres del río Waspuk, a saber: Klisnak, Naranjal y Waspuktah. Hicimos noche en el Naranjal con la familia de Tránsito Smith, el delegado. Enterramos a un niñito, hicimos misas y bautizos y, sobre todo, intercambiamos con la gente. Estuve rato confesando sin saber lo que confesaba, porque ell@s me hablaban en miskitu y yo les absolvía en la lengua de Cervantes. ¿Ya el confín? Todavía no. Mientras tanto, Padre Luis, remontó el Waspuk hasta Murubila, Santa Rosa y Santa Clara, a una zona de minas, donde hay que navegar otras seis horas y andar cinco o más por el pleno barro bajo la lluvia. Una especie de Sodoma y Gomorra del oro, el alcohol y la droga, donde la gente acude como moscas y malviven tras el dios dinero. Cuando volvió bien cansado y preocupado, me dijo: Padre, tenía que haber venido para que viera lo que es misión. Más confines que te hacen preguntarte: ¿qué podré yo aportar aquí con todas mis debilidades? Menos mal que uno puede jugar con Kenia Lisette (la nieta de tres años de la señora que cocina), medio charlar con Javier, uno de los laicos activos, llevar la comunión a los enfermos, embarrándote pero acompañado de varias personas de la comunidad, aprender miskitu del acogedor viejito Alejandro, discutir y reír con los jóvenes como Marisol, Kelvin, Belki o Manuel, etc.
Hoy tras volver a bajar el río y llegar a Waspam, me di cuenta hasta qué punto había estado en otra dimensión y en otra época. Porque siendo un sitio pequeño y ya bastante remoto, el ver los coches, las calles pavimentadas y el ajetreo me aturdió unos instantes como cuando llegaba de mi Haría pacífica a mi amada Las Palmas y me preguntaba, ¿toda esta gente vive aquí y con este stress?   
¡Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios!

domingo, 1 de julio de 2012

La Mosquitia...

Bilwi/Puerto de Cabezas, 1 de julio de 2012.
Querid@s tod@s, mientras escribo esta entrada de hoy, la selección española de fútbol está ganando su segunda Eurocopa consecutiva, con un mundial por el medio, pero aquí en esta costa caribeña de Nicaragua, eso es intrascendente. La gente no está consciente de eso, aunque nos parezca mentira. De hecho, el fútbol no es aquí el deporte rey, que lo es el béisbol, o simplemente “beis”, como dicen aquí. Sin embargo, aquí se ganan otros campeonatos menos mediáticos pero más importantes como los de los valores familiares o la lucha en el día a día por la vida.



Hace justo una semana, a esta misma hora, tras nueve horas de pegar tumbos en una vieja guagua destartalada por una carretera principal, que en nuestra tierra no sería ni camino vecinal, llegaba de Mina Rosita a esta ciudad caribeña que es la capital de la RAAN. Los últimos kilómetros después de cruzar el río Wa wa boom en barcaza son muy llanos, de tierra bermeja y poblados de hermosos pinares. Al fondo ya despunta abierto y multicolor el otro lado de nuestro amado atlántico en su cálida versión caribeña. Playas, pinos y tierras rojas, son algo muy canarión, pero sigue uno en la costa Caribe.
En la lengua aborigen sumu-mayagna la ciudad se llama Bilwi, aunque así no le gusta llamarla a los mestizos de habla española venidos del Pacífico. Ellos la llaman Puerto Cabezas, en honor al militar que la incorporó a Nicaragua hace poco tiempo, a comienzos del siglo XX. Hasta entonces esto era protectorado británico. Lo más que predomina es la población miskita. Sin hablar su lengua, me siento un poco incómodo, pero aprenderé. El obispo auxiliar, Mons. David Zwyec, gringo de origen polaco (a quien por fin conocí), lo habla perfectamente y me da una envidia sana.
Aquí he estado compartiendo la fiesta patronal en honor a san Pedro con los dos curas de aquí, el miskito Nilo, y el mestizo Bayardo. Han sido días muy movidos con muchas cosas, como un minicongreso eucarístico y un gran baño indigenista (en la gente misma y en el río Twapí). También ha habido tiempo para conocer algunas comunidades, algo de la ciudad que es muy insegura y con mucho corte de fluido eléctrico, y como siempre estar sumergido en los muchísimos jóvenes que pueblan aquí la iglesia. Es un gozo vivir esta iglesia joven e india, hambrienta de cariño. De formación, de referencias, de espiritualidad y de enamorarse más y más de Jesús, el joven “indio” palestino. ¿Sabrán ellos que yo recibo mucho más de lo que doy?
Tinki Honi! (gracias, Dios).

martes, 19 de junio de 2012

Morgan Freeman, los mineros, unos jóvenes muy activos y un vino olvidado…

Mina Rosita, 19 de junio de 2012.
Queridos-as todos-as.
Les sigo saludando desde la RAAN, la parte norte de esta costa Atlántica. Es mucho más verde (¡más todavía!) y más llena de rostros con caracteres indígenas, algunos en estado puro y con escaso conocimiento de lengua castellana. Estos días que estoy en este centro del triángulo minero que es Rosita, he tenido la oportunidad de pasar también unos días en Bonanza que actualmente es el sitio más activo de la minería. Hay gigantescas zonas de extracción de oro de gran pureza que extrae, sobre todo, una empresa gringa-canadiense que se llama Hemco, que también produce energía eléctrica a través de una preciosa presa con su salto hidroeléctrico y productos forestales. También hay minería familiar, llamada guirisería, donde, por desgracia trabajan también niños-as. Una familia de estas está financiando completamente la construcción de la capilla de la comunidad de Los Cocos, a la salida de Bonanza, que está llamada a ser el futuro centro pastoral de la ciudad, porque hacia allí se está desplazando la población y el centro. La vieja iglesia de Santa Teresita del niño Jesús, tiene forma de barco vuelto del revés, donde el casco sería el techo. La parroquia tiene un grupo de trabajadores-as laicos-as muy potente, y dos sacerdotes, el jovencito Cristóbal, que es miskito y sólo tiene 6 meses de ordenado y el veterano Alberto Duque, de Colombia, a quien no pude conocer. Bonanza, está entre cerros, lomas y riscos, llenos de vegetación y árboles y de galerías de oro que da riqueza pero también problemas. En sus calles y andenes empinados, me sentí un poco como en Las Palmas, con sus barrios en alto, como el muy querido donde nací de Escaleritas. Subiendo y bajando recordé la escalera del López Socas que tantas veces subí y bajé con sus más de doscientos escalones. En Bonanza pude ir a dos comunidades (Biltinia Central y el Ojochal). Allí nos acompañó entre otros, un particular Morgan Freeman, clavadito oigan. Se trata de Gregorio Downes. Más conocido como don Goyo, criollo hijo de Negro e India, delegado de la Palabra y exalcalde del municipio. Aunque nunca mezclan militancia política y trabajo apostólico, en eso son exquisitos. Es un hombre mayor pero muy animado que lleva varios ministerios en la parroquia y tiene un potente vozarrón de esos de coro góspel negro y mucha autoridad moral, fruto de su vida evangélica. El sábado, padre Cristóbal como un chavalo más, se calzó las botas de hule y con un grupo de acólitos-as, se fue una hora a pie bajo la lluvia y sobre el barro a una comunidad que estaba de ultreya, porque también hay cursillistas aquí. ¡De colores! Yo me quedé con algunos-as jóvenes limpiando el techo de la iglesia y haciendo el programa de radio bonanza pis-pis estéreo que la iglesia tiene, que se llama se hace camino al andar. Una muchachita que a su vez anima infancia misionera (preadolescentes) y dos muchachos más de pj, el sacristán con vocación sacerdotal y dos más, Osmara, Norbin, Carlos y Juan José. En Bonanza estuve del jueves 14 al domingo 17. Cuando padre Cristóbal me vino a dejar a Rosita al mediodía del domingo, con la camioneta cargada de los jóvenes que habíamos estado de convivencia en la mañana, padre Edgardo, el de Rosita, me tenía una misión reservada. Resulta que padre Tomás se había ido desde la mañana a una comunidad que se llama Risco de Oro, y se había dejado el vino de la misa atrás (aquí no es fácil encontrar vino porque no hay parras). Me pidió, por favor, que si podía acercárselo. Allá que me fui a una hora de camino en camioneta. Después de dos meses sigo estrenando cosas como convivir con miskitos y manejar el carro por primera vez en esta Centroamérica selvática y de caminos insufribles llenos de hoyos, piedras, barro y puentes derrumbados. Manejando por el atardecer caribeño, siempre relampagueante en este invierno tropical, recordé las conducciones por las también terribles pistas de tierra de la sabana mozambiqueña de Sabie. Todo fue providencial porque llevando el vino hacia la comunidad donde estaba Tomás, alguien me pidió raid, como dicen aquí a hacer autoestop. Era el delegado mismo de Risco de Oro, que se había venido en moto a Wasminona (a medio camino) porque no tenían ni luz ni sonido en Risco de Oro, a buscar equipo. La moto no había soportado más el maltrato de la carretera y lo dejó botado. Así que a través del vino olvidado, el Señor hizo recoger al delegado y el equipo de energía. Las cosas de Dios. Como ven cosas muy variadas, pero siempre llenas de vida, que es lo que más hay aquí. Sobre todo vida joven y activa, con carencias sí, pero con tantas posibilidades y activos a su favor que explotan como saben, que es un gusto estar a su lado y aprender de ellos a no ser un quejica mojigato que se echa atrás por la mínima dificultad. ¡Qué emocionante y regalo de papaíto-mamaíta ver que, sobre todo, las niñas de 11, 12, 13, 14, 15 años son unas luchadoras-sufridoras que dan ejemplo de trabajo y superación, sin casi ninguna recompensa! Estar ahí unas breves horas para decirles te quiero y ánimo, en nombre del Dios que no las abandona, me pone los piel de gallina. Gracias, diosito de la vida.

lunes, 11 de junio de 2012

Viajando por el país...

Queridos-as amigos-as.

He acabado mi periplo por los sitios donde estamos los curas del IEME. Ahora me he venido al Norte. A la RAAN -Región Autónoma del Atlántico Norte-. Es esta una organización administrativa algo compleja. El país esta dividido en departamentos, y estos en municipios. Pero la costa caribe son dos regiones autónomas con sus propios gobiernos, aunque no les dejan hacer mucho. Son muy centralistas en Managua. El Vicariato Apostólico de Bluefields comprende las dos regiones, dividido en dos vicarias que son las dos regiones. En total es más de la mitad del país -unos 55.000 km cuadrados-. Y es la parte más abandonada, porque históricamente no fue Nicaragua sino un protectorado británico que se alió con las etnias indígenas y los negros que trajeron al principio. Se hablan muchas lenguas indígenas y el ingles creol. El abandono de la gente por parte de sus gobernantes es total. Ni siquiera hay carreteras pavimentadas, sino auténticos barrizales intransitables cuando llueve. Tal es así que para pasar de una región a otra por tierra no se puede. Hay que ir hasta Managua y después volver a ir al mismo sitio pero más arriba. Por eso me pegué 27 horas de panga y bus -aquí se dice así- pegando botes por esos caminos, en una vieja ruta destartalada, llena de gente y cacharros. Es como si para ir de Sevilla a Cádiz, hubiera que ir hasta Madrid y vuelta, imagínense. Miren que he viajado días enteros seguidos en barcos, aviones, coches, trenes y guaguas por Europa, África, América del Norte, ... pero como este viaje ninguno. Vas bañado en pueblo. Lo mismo chinijos-as que viejitos-as. Todo el mundo con su simpatía habitual y su desparpajo nica que a los tímidos como yo tan bien nos viene. Nadie se queja, esto es lo que hay. En cada parada alguien te habla o te dice hermanito o mi amol, jijiji. Por eso uno deja de lamentarse y simplemente vive lo que todo el mundo. Ya en Rosita la realidad es mas pobre todavía. Muchos niños-as trabajan en la minería familiar o simplemente no acceden a la escuela o su casa es una chabola o sus familias están rotas. -Mi mamáa no me quiere-, te dicen sin inmutarse. Se te rompe el alma, porque son niños-as bien lindos y simpáticos. Como un grupo de acólitos-as preadolescentes numeroso que asaltan la casa de los curas de aquí a cada rato a grito pelado, -padre, padre, padre...- y te marean con sus ocurrencias peregrinas. Se sienten acogidos-as y en casa por los padres Edgardo y Tomás. Curas diocesanos salvadoreños, misioneros de otro país como nosotros. Hombres jóvenes y sencillos. Viven pobremente y sirve con alegría, preocupados por todos-as. Los-as chavalos-as ya me han adoptado como Padre Canario, que les hace mucha gracia. Aquí estoy con ellos, siendo testigo de que nada hay perdido. En medio del barro, reina la alegría de este pueblo joven y buscador de Dios, que canta y baila y celebra cada cosa por pequeña que sea. Con ellos he celebrado el Corpus en la ciudad -es un decir- y alguna comunidad de casitas de madera y chapa de zinc. La gente vive su sencillez en medio de una fe y un fervor que te admira. Sobre todo los jóvenes, auténticos misioneros en sus ambientes. Gracias Dios de la Vida!

sábado, 26 de mayo de 2012

Viviendo en varios siglos a la vez…

 Hola amig@s tod@s.

 En los primeros días que estuve en La Guinea, ya saben que les dije que anduvimos en la celebración de las confirmaciones en varias comunidades de las de aquella zona con el obispo, Pablo Schmiz. En una de las comidas él me dijo así: “Pablo, usted, como misionero aquí, tendrá que acostumbrarse a vivir cambiando de siglo. Sí, mire, mientras está en la casa cural con Internet y las comodidades está en el siglo XXI. En cuantito salga a la calle, aunque sea en el sitio más central y grande, ya pasa al siglo XX. Y cuando se mete montaña adentro a visitar las comunidades más alejadas, pasa al siglo XIX”.

Y es cierto que es así, mi gente. Esta semana he podido comprobarlo. Desde el lunes 21 abandoné Bluefields (como ya les había dicho) y me vine a Kukra Hill en panga rápida (como la que les puse cuando fui del Rama a Bluefields), unos tres cuartos de hora. No es lejos y la mañana estaba agradable. Aquí estoy todavía y la semana que viene también, con Enrique Córdoba, otro de los compañeros del IEME.

Kukra Hill es la cabecera de un municipio “pequeño” (unos 1500 km cuadrados y unos 17.000 habitantes, unos 7000 en el pueblo) de esta RAAS caribeña. La parroquia está comenzando como tal. Enrique está haciendo un muy buen trabajo. Son unas treinta comunidades en seis zonas más la cabecera que se llama San Juan Bautista de la Salle.

Bueno, pues el martes salimos de gira misionera, como dicen aquí. Que no tiene nada que ver con las giras de las sociedades y clubes de nuestra tierra. Salimos el martes en ruta (así llaman al transporte pago, camioncitos o buses más o menos regulares). Íbamos Enrique, Ricardo Calero (delegado de la zona 6, aunque fuimos a la 4) para dar el tema de formación a las comunidades y, finalmente, yo. Debíamos salir a las 8, pero fue a las 10, porque el de las 8, jamás apareció. Lo cual trastocó todos los planes. Tras dos horas de dar botes y tragar polvo por el camino por medio de inmensas zonas de plantación de palma africana que gestiona una empresa de Costa Rica para hacer aceite de palma, paramos 10 minutitos en La Fonseca (que no es la misma que la de Nueva Guinea), tomamos algo y seguimos media hora más, hasta el punto donde nos esperaban con las mulas los delegados de la zona y la comunidad a la que íbamos, que se llama San Ramón. Todo fue muy apurado porque llegamos muy retrasados, después de otra media hora larga de montar (ya les mandaré fotos, jijijij) bajo una fina lluvia. Había mucha gente porque era el día de la patrona de allí (santa Rita) y había seis bautizos y diez primeras comuniones en la misa que allí llega sólo dos veces al año. El resto del año celebra los laicos/as cada domingo. Hay una capillita de madera, una cocina-comedor de madera y zinc con fogones de leña y piso de tierra y una pequeñita casa cural con un catrito. No hay baños (sólo letrinas y el río) ni luz eléctrica (sólo un motor que se enciende lo imprescindible). Almorzamos y enseguida reunión con el consejito de la comunidad y después el tema de formación y mientras Enrique se reunía con las familias que bautizaban o que sus niños comulgaban y yo confesaba al resto de la comunidad. Total cuando fue a empezar la celebración ya era casi de noche (las 17’30 largas). No hay pueblo como tal, así que la gente viene a pie o montada varias horas para llegar y como se hizo tan tarde, al acabar casi se fueron tod@s.
Cenamos l@s que quedamos, un rosarito y a dormir a oscuras en los catres, hamacas y bancas. Ese día no hubo baño, ¡con lo que habíamos sudado! Nos bañamos en el río por la mañanita Enrique y yo y ya salimos en mula hasta donde el día anterior y luego nos recogieron en camioneta hasta La Fonseca, donde pasamos el día con un esquema similar, pero más desahogados de tiempo, además que allí sí hay un poquito de pueblo entorno a la capilla. Y al día siguiente cuatro horitas de canoa por el río Kama arriba, que fueron un poco difíciles, entre otras cosas, porque llevaba poco agua. Llegamos a La Pichinga, lugar muy bello y vuelta a empezar. Es emocionante estar con la gente. Hay multitud de jóvenes y niñ@s y en esa zona con rasgos mucho más indios, pues. Allí nos bañamos con balditos en un excusadito de madera de una de las dos únicas casas que caen cerca de la capilla de san Isidro. Por fin nos volvimos al día siguiente para Kukra porque no fuimos a la última comunidad, sino que vino la directiva a la Pichinga y no andaban organizados para que pudiera haber visita.
El viernes temprano bajamos de nuevo el río, mucho mejor porque íbamos a favor de corriente y agarramos la ruta para Kukra en La Fonseca. Es un gusto llegar y darte una ducha en condiciones e ir al baño tranquilamente. Es como en el camino de Santiago, aprendes a valorar todas las cosas -por pequeñas que sean- de tu propio siglo.
Ya ven, atravesamos tres siglos en tres días, bajo unas capas de árboles preciosos y mantos de cielos estrellados que anuncian que aún no ha amanecido del todo para mucha gente, pero el sol de Cristo pobre pero vencedor, ya alumbra sus vidas y les da la esperanza de seguir luchando en medio de la  pobreza y la dificultad.

viernes, 18 de mayo de 2012

Léelo, no lo verás en las noticias pero es informació​n de primera mano...

Queridos amigos:

                        les envió este mensaje que me llegó hoy desde los Montes Nubanos...Sudan... Más que nunca es necesario que alguien denuncie lo que allí está sucediendo.... He quitado el nombre de la hermana que escribió y su dirección email  para evitar posibles problemas para ella y la comunidad allí presente. Pero si alguien desea contactarla directamente me lo diga y yo se la doy. Sé que cada uno de vosotros hará lo posible por dar a conocer esta realidad y por denunciarla. Un fuerte abrazo para tod@s desde esta otra tierra también en dificultad en estos momentos... los últimos muertos son uno 30 jóvenes con más de 400 heridos.... Necesitamos mucha oración.

Querida Lorena:

Muchas gracias por hacernos saber que algunos se están moviendo al menos para hacer conocer la situación de nuestro querido pueblo Nuba. Muchos periodistas han venido a visitarnos, a entrevistar a los heridos, han tomado muchas fotos pero los bombardeos siguen, los heridos no se hacen esperar. Apenas el sábado recibimos a dos heridos de bomba una mujer joven, que durante el bombardero perdió a sus dos hijitos, y a un pequeño, Chalo que perdió a su mamà. Ellos están en condiciones de salud muy serias. No sabemos que clase de bombas estén usando pero seguramente son diabólica. Sus cuerpos fueron consumidos en gran parte por las terribles quemaduras que tienen. Dios, que es grande y hace milagros entre su pueblo los mantiene con vida después de que sus seres queridos fueron asesinados inmediatamente. A veces perdemos la esperanza de que ALGUIEN HARÁ ALGO. La gente se pregunta pero es que Dios nos olvidara? no responderá a nuestros gritos? por otra parte el hambre no se hará esperar mucho, ya que la gente no cultivo la tierra como lo hacen generalmente. El miedo a los bombardeos les impidió trabajar la tierra. Así es que la comida ya se esta acabando y en algunos pueblos vecinos ya hay gente que esta muriendo de hambre. La estación de las lluvias esta por llegar y la asistencia con comida de parte de la diócesis se va a parar. Ahora los aviones vienen de Yida, seis horas de camino. Como te imaginaras los caminos son terribles y practicamente desaparecen con las lluvias.
Nos quedaremos mas aislados... La situación es muy difícil, y tristemente aun quien pudiera apoyarnos no lo hace. Para quien no ha vivido esta situación u otras de dolor no es posible entender lo que aquí la gente o nosotras podemos vivir.
Al final, sabemos que cada una de nosotras aquí esta haciendo su propia experiencia de pasión, muerte y resurrección junto ala gente.
Muchas gracias otra vez y sigue rezando por nosotras lo necesitamos mucho. Un abrazo  hermana comboniana

miércoles, 16 de mayo de 2012

Ya hoy una semanita en esta trepidante ciudad, capital de esta Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS). Y casi, casi un mes ya en Nicaragua. ¡Increíble!
Desde anoche truena, relampaguea y llueve cada vez más seguido y duro. El largo invierno tropical de esta costa caribeña ahora sí empieza. Ahorita mismo, viniendo de la zona comercial del centro del ciudad de hacer algunos recados y dar una vuelta con Tomás, un seminarista que está en año de pastoral con Isidoro, tuvimos que dar un gran rodeo para cruzar la calle, porque iba de agua casi de lado a lado.
Bluefields es una realidad muy urbana; mucho más que La Guinea. Hasta las calles principales de los barrios alejados están asfaltadas con planchas de concreto (cemento armado). Los carros y sobre todo los taxis campan a sus anchas y una Babel de lenguas (inglés-creol, mismito, español) te envuelve hasta aturdirte.
Hay varios Bluefields distintos. El centro, los muelles principales y los barrios más cercanos (Fátima, por ejemplo) tienen grandes comercios y casas relativamente buenas. El centro lo ocupa el estadio de Baseball (deporte rey de Nicaragua) y el parque central, rodeado del palacio del gobierno y la asamblea regional (el gobierno autónomo de la RAAS) y el palacio municipal (el ayuntamiento-alcaldía). La gente es cordial y te habla con facilidad (a mí en inglés, pues piensan que soy gringo, jijiji, gracias a mis raíces célticas), aunque son más retraídos que en La Guinea.

Otro Bluefields es el sajón, el barrio Beholden de mayoría negra y habla inglesa con su capilla y ritmo aparte donde ya celebré el domingo pasado porque el padre Tony eatá en EEUU. Otro Bluefields es en cuanto te sales de una calle principal y te adentras en los barrios: 19 de julio, san Pedro, santa Rosa, Pancasán, Ricardo Morales…. Mención aparte merece el barrio del Canal. Un auténtico estercolero de casas arracimadas sin orden ni concierto, ligeramente elevadas sobre el suelo sobre vigas de madera, algunas directamente sobre la marea, sobre todo cuando empieza a llover como ahora y todo se inunda (porque algo común es que no hay saneamiento de ninguna clase, huelen muy mal). Allí la parroquia (un grupo que se llama los evangelizadores/as) tiene una actividad especial de visitar casa por casa todos los domingos de este mes de mayo. Interesante. También se hace en el resto de los barrios varios días entre semana.
A los barrios se penetra por unas pistillas de cemento que llaman andenes, que a veces pasan a ser de lodo. Y empiezas a serpentear entre vegetación tupida y basura, entre casas y chabolas donde vive la gente, siempre con las puertas y ventanas abiertas. Se cruza puentes sin fin por encima de canalillos que llevan toda clase de aguas cochinas hacia la bahía. Los niños/as y jóvenes juegan y ríen despreocupados/as y la gente vive, reza, camina, trabajo, ama, sufre, llora, reza, etc. Y llegar a una casa es para ellos/as una bendición, sean de la religión que sean (hay muchas sectas evangélicas, aparte de las grandes tradiciones eclesiales: morava, anglicana, bautista y católica romana). La parroquia es la catedral y luego hay capillitas en casi todos los barrios.
Poco a poco me voy metiendo aquí y entendiendo este mundo diverso y complicado que Isidoro dice que aún a él le cuesta entender tras más de un año aquí (antes estaba en otras tareas).

El lunes próximo saldré de gira por la montaña con Enrique, el compañero que me faltaba por ver, en otro sitio que se llama Kukra Hill, a donde he de ir en Panga a motor, y allí ya, por fin, la mula, jijiji. Ya les contaré.
Con mucho cariño, PAblo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Las experiencias siguen acumulándose....

Queidos/as todos/as:

Otra semanita más que ha volado. Las experiencias se siguen acumulando y ya estoy cambiando de lugar. Hoy precisamente estoy escribiendo desde una ciudad que se llama El Rama. Hemos estado reunidos los compañeros del IEME, y luego ya no vuelvo a Nueva Guinea, sino que me voy a Bluefields con Isidoro (a quien, por fin, he visto) y con Claro Jesús. Les cuento por partes.

El Rama es una cosmopolita y bulliciosa localidad, llena de tiendas y gente de todas partes. Es la capital del municipio del mismo nombre, y la única puerta de entrada a Bluefields (aparte de por avioneta), pero es una puerta acuática. El Rama tiene un enorme puerto fluvial (de un precioso río, el Río Escondido) adonde llegan gigantescos cargueros desde la costa este de Norte y Sur América. Allí agarraremos una panga a motor (embarcación de pasajeros regular) para llegar a mediodía a la capital del departamento y del Vicariato. Sí amigos/as, la capital del departamento (como si fuera la comunidad autónoma) es inaccesible por carretera, porque esta parte caribeña está totalmente abandonada y marginada del resto de Nicaragua.

Aquí nos hemos reunido como les digo la mayoría del equipo, a saber: Mariano, que es de Alicante tiene 43 años y lleva aquí tres; Tarsicio que es de Burgos, tiene 57 y lleva en Nicaragua más de 20; Claro Jesús que es de Sevilla, tiene unos 50 y lleva aquí unos 10 e Isidoro que es el otro canario, tiene 60 y pico y lleva aquí 12. Faltan Chepe, que es nuestro decano, tiene 73 años y es asturiano, lleva en misiones toda la vida y muchos de esos años en Nica, y no está hoy porque está de gira. Imagínense, con esa edad y 12 ó 13 días a mula de comunidad en comunidad durmiendo en las bancas de la iglesia, lavándose en el río y comiendo lo que le pongan. Increíble. ¡Qué mérito! También falta Enrique, que es de Ciudad Real, tiene 50 y pico, y lleva un par de ellos aquí, Está regresando de España estos días por cuestiones médicas.

En Bluefields voy a conocer otra realidad muy distinta de la de Nueva Guinea. Les cuento que los últimos días en La Guinea fueron muy productivos y activos. Tuve la oportunidad de participar en el Consejo Parroquial, que fue este finde pasado. Una realidad vibrante y muy edificante. Unos 45 representantes de las 16 zonas de la parroquia (132 comunidades en 4000 km cuadrados). Muchos, personas muy jóvenes, con un amor al Señor, a la Iglesia y a las personas de sus comunidades desbordante. Es todo el fin de semana, de viernes a la tarde hasta el lunes por la mañana. Ya que muchos/as vienen de muy lejos; algunos/as de a más de un día de camino combinando camión o bus, carrito de san fernando, mula o canoa. Son gentes que, aparte de sus familias y trabajos en el campo (la mayoría campesinos o ganaderos), trabajan sin descanso por el Evangelio de Jesús, sin ningún tipo de salario a cambio. Son auténticos líderes comunitarios que impulsan el desarrollo integral de sus comunidades desde la fe en Jesús. Una auténtica referencia. Ellos/as mantienen viva la parroquia y llegan a todas partes con mucha seriedad. El trabajo fue arduo e intenso. Acabamos celebrando la eucaristía con toda la comunidad en la Iglesia a las 18'30 horas (que es la hora habitual de los domingos por la noche, por que ya es noche a esa hora). Allí también, Mariano me dio el micro al acabar para que me despidiera, y volvió a ser muy emocionante. Mucha gente decía que porqué no me quedaba allí ya. ¡Eso es que no les ha dado tiempo a conocerme bien, jijijijij!

Pues nada, que sigo muy ilusionado con seguir conociendo y ya le seguiré contando. ¡Ánimo y adelante, que las misiones que ustedes desempeñan en sus sitios también son muy importantes! Muchos besos y abrazos.

jueves, 3 de mayo de 2012

La nueva capilla de la colonia Ruben Dario...

Os presento a Mariano Martínez, uno de mis comnpañeros. También las obras de la nueva capilla de la colonia Rubén Darío. Una de las comunidades de la parroquia que se encuentra a una hora en camioneta por pista de tierra.

lunes, 30 de abril de 2012

Rebosantes de vida....

Queridos amigos/as:
Ya una semanita por aquí en tierras centroamericanas. Aunque son tan poquitos días les cuento que ya llevo muchas experiencias acumuladas y muchas personas interesantes conocidas, tantas que, aún no sé nombrarlas a todas, pues.

La palabra que lo resume todo es: ¡mucha vida! Es una sensación muy parecida a cuando estuve en Mozambique. Todo es un estallido de vida continua. Hay niños/as  ( chigüinos/as, se dice aquí) y chavales/as (jóvenes), por todas parates. Todo el mundo anda y anda sin cesar. Los camiones y las guaguas (buses, se llaman) que parte de la meraciudad de Nueva Guinea para todas las otras comarcas del amplísimo municipio (más de 4000 km cuadarados) pululan a todas horas cargados hasta las tachas demercancías y personas. Y siempre hay alguien del bus que cuando ya van colgandopor fuera y arriba del techo grita: “Al fondo hay sitio, apriétense….”

Ya he ido conociendo varios barrios de la ciudad (sectores numerados del 1 al 8) y todas las colonias grandes. Son, como digo, ya muchos acontecimientos y personas los encontrados.

Les voy acontar más detenidamente de porqué y cómo ya he ido a las colonias grandes. Ha sido el jueves, el viernes y el sábado. El tema es que esta semana se celebran las confirmaciones de toda la parroquia. Se preparan en sus propias comunidades, que están muy lejos, algunas montaña adentro más de un día caminando, y luego se concentran en la cabecera más grande y próxima (interzonales, llaman). Así, el jueves estuvimos en Naciones Unidas donde seconfirmaron 87 jóvenes. El viernes en Puerto Príncipe, donde lo hicieron 93 yel sábado en La Fonseca, donde fueron 188. Todos son lugares en crecimiento que aglutinan entre 20 y 40 más pequeñas comunidades alrededor, y que serán futuras parroquias. En todas, la organización en multitud de ministerios laicales esimpresionante. Hemos ido a cada sitio, Mariano (que es el compañero del IEME que coordina la parroquia) y Monseñor Pablo con su afabilidad y cercanía aprueba de bomba; cada día también vinieron alguna de las hermanas religiosas o alguna de las aspirantes, más otras que iban desde el día anterior para ayudara preparar.

En cada sitio, nos recibían con gran agasajo, con desayuno incluido (siempre salíamos muy pronto por unas carreteruchas que hacían brincar hasta la saciedad, sobre todoel día de Puerto Príncipe que cayó una lluvia impresionante y convirtió la carretera en una piscina de barro) y luego ya la misa, las confirmaciones, muchos saludos y felicitaciones, almorzar y volver cargados de gente a irrepartiendo por los sitios).

Mención especial merece lo de Naciones el jueves. Aquello parecía “Bienvenido Mr.Marshall”. Llegamos a la entrada del pueblo y nos estaban aguardando todos/as los/as confirmados/as con sus familias y padrinos, los responsables de las comunidades, la gente del pueblo; con una pancarta enorme, con una banda de música,confetis, voladores, y desde allí andamos cantando y dando vivas por todo el pueblo hasta la iglesia. También ese día me emocioné mucho en la celebración (cosa que me ha pasado más días, porque todo es muy vivido y auténtico). Ese día fue porque, entre otras cosas era mi aniversario de confirmación también (felicidades a todos los que lo hicieron conmigo hace ya 14 años). Y mientras veía pasar a los/as muchachos/as a ser crismados/as, con su sencillez y sus padres y padrinos tan trabajados del sol y el trabajo duro, y con una devoción evidente, me veía a mí hace tiempo y encontraba que la promesa que le hice a Jesús aqueldía se estaba convirtiendo en realidad. Es difícil transmitírselo pero les digo que todo cuadra cuando uno se deja, y que no hay que desesperarse ni desanimarse porque Dios siempre responde y su sueño sobre cada un@ de nosotros/as está trazado y al alcance de nuestras manos.

Bueno, no les canso más. Ya seguiré contándoles. Les quiero mucho. ¡Qué Dios les bendiga!

viernes, 20 de abril de 2012

Mis primeras impresiones....

Querida famlia, ya estoy aquí, en el otro lado del mundo. Es una sensación muy extraña. Es como si todavía no estuviera aquí. El vuelo no me fue pesado, dormí bastantes horas, porque el ritmo que llevé las últimas semanas fue de muy poco sueño. Pusieron dos películas y dieron de comer bien. Fui holgado porque iba mediado. Salió con retraso de Madrid, por lo que casi pierdo el enganche con Managua en san José. Lo que sí se quedó atrás fue la maleta. Así que llegué y tuvimos que estar Tarscicio (el coordinador del grupo) y yo más de lo esperado en la capital. Nos quedamos y comimos en el seminario. Nos trataron muy bien.
El IEME ha sido parte de la formación del seminario interdiocesano nacional por muchos años y es muy considerado allí. Por fin el jueves por la tarde recuperé la maleta y salimos para Nueva Guinea. Una de las parroquias donde estamos en el Vicariato. Aún sólo he visto a Tarsicio y hablado por teléfono con Claro Jesús. Isidoro está regresando de Cuba, Enrique está en España y Chepe y Mariano de gira por las comunidades hasta el día 24. Hace calor y humedad pero es más parecido a lo nuestro que Madrid. Tuvimos una tormenta nada más aterrizar.
Managua es un "pueblito" de un millón de habitantes pero pueblito al fin y al cabo. Vimos a Mons. Pablo nada más llegar porque estaba en Managua que me pareció un hombre muy sencillo y cercano.
Lo más pesado fue el largo viaje en el carro hasta Nueva Guinea. Han terminado la carretera asfaltada hasta aquí. Pero aún así son cinco horas y salimos a las 18 horas, lo cual ya es noche cerrada. Llegamos cerca de las 23 horas (de madrugada vamos). La vida empieza antes de las 5 de la mañana. Hoy ya estaban jugando al fútbol al lado de la casa cural, entre eso y el gallo que tenía al tronco'l oído pues mira. De todas formas en el coche vine cabeceando todo el tiempo.
Nueva Guinea es capital de municipio dentro del RAAS (Región Autónoma del Atlántico Sur), se supone que es ciudad (unos 25.000 habitantes) pero a mí me parece un pueblito de calles sin asfaltar, terriblemente embarradas. La gente y las casas son muy, muy, muy sencillas; todo el mundo camina sin cesar, y las guaguas y camionetas van hasta las tachas.
De momento todo es muy distinto, extraño, desbordante. Me costará un tiempo renacer, pero sé que estoy donde papaíto quiere.

Les quiero, PAblo.

viernes, 13 de abril de 2012

A punto de saltar el charco...

Queridos amigos y amigas:

Parece mentira, pero me queda menos de una semana para partir hacia mi nuevo país. Sí; ha sido volver de Canarias, gozar la pascua de forma muy intensa y ponerme a tramitar los papeles que me faltaban para legalizar mni residencia una vez que entre en Nicaragua.

El viaje por Lanzarote y Gran Canaria con José Luis y Santos fue emocionante y enriquecedor. Gracias a todos/as por lo compartido. Especialmente emocionante fue la misa en la catedral el martes santo y tantos encuentros con tanta gente querida en las dos islas. El tiempo no acompañó pero el mal clima fue sustituido con creces por el calor humano. También gocé mucho el día de la Encarnación en Haría y el domigo de Ramos en mi barrio, en Santa Isabel de Hugría.

La pascua familiar en Valladolid fue también una experiencia intensa en la que me sentí cura y a la vez muy acompañado y apoyado por el equipo que preparamos y todos los participantes, un grupo de matrimonios jóvenes con sus niños/as y otras personas. Todo muy bien.

Y como les digo, de vuelta a Madrid, toda esta semana andajeando despachos hasta ya tener todo lo que necesitaba. Y por lo tanto ya tengo billete de avión para salir. Dios mediante, el próximo miércoles 18, llegaré a Managua por la tarde de allí, tras once horas de vuelo hasta san José de Costa Rica, una hora de escala y una hora más hasta Managua. Ya tengo ganitas de llegar y empezar a adaptarme a todo aquello. Gracias por tantas muestras de afecto y apoyo, así como oraciones que me están dando.

Decirles que el número de teléfono móvil que he tenido lo voy a bloquear el martes o el miércoles. Cuando llegue allá ya contrataré un número de Nicaragua y ya lo comunicaré por correo-e y FB. Decirles que la diferencia horaria es de 8 horas menos que en la Península y de 7 horas menos que en Canarias, en este horario de verano en el que estamos ahora. De tal manera que cuando yo estaré amaneciendo ustedes ya estarán en el mediodía, así que..... ¡nada de llamarme antes de la sobremesa de ustedes!

El contacto mejor será por ordenador a partir de ahora. Vayan haciéndose cuenta de skype quien no la tenga, para poder hablar gratis. Parece que conexión hay, porque los compañeros me responden con bastante celeridad. Así que perfecto, si puedo mantener el wasap, también lo haré.

Pues, estamos en contacto y juntos/as. La próxima circular será escrita desde Centroamérica y.... el otro lado del Atlántico, estará un poco más cerca con un puente en el que el Papaíto bueno de la vida también ha querido escribir mi nombre. Abrazos y besos. PAblo.

martes, 3 de abril de 2012

Misión canaria en Bluefields ...

Artículo extraído del periódico La Provincia:

  LOURDES S. VILLACASTÍN LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

 Pablo Prieto, de 35 años, se despedirá hoy de sus ve-cinos en la Misa Crismal que se celebrará en la Catedral y en la que todos los años los sacerdotes renuevan sus compromisos con el Evangelio. El joven párroco, cuyo último destino ha sido el municipio lanzaroteño de Haría, se suma así a los cinco curas de la Diócesis de Canarias que ya ejercen labores misioneras en Colombia, Mozambique, Cuba, Perú y Nicaragua. "Estoy plenamente convencido que nuestra Iglesia de Canarias -como todas- recibe cuando da. Cuando da no sólo bienes materiales, sino tam-bién recursos humanos. Por eso vivo todo esto como un regalo que recibo no solo yo, sino también todos ustedes, por más que las urgencias pastorales y misioneras de nuestra propia tierra pudieran hacer pensar lo contrario". Es uno de los párrafos de la carta de despedida que Pablo Prieto ha colgado en la web de la Diócesis de Canarias para explicar a sus feligreses cómo vive estos días previos a su partida. El párroco, nacido en Escaleritas y muy vinculado a la parroquia de Santa Isabel de Hungría, señala que su vocación religiosa se despertó desde muy pequeño ya que nació y se crió en una "familia creyente, muy vinculada a la parroquia". "Desde muy pequeño conocí las injusticias y el dolor de la mano de la Iglesia. Me sentía raro porque cuando mis amigos estaban pensando en otras cosas yo quería arreglar el mundo. Todo fue surgien-do", recuerda el sacerdote, que, antes de que en 2004 se ordenase, salió y entró varias veces del Seminario. "Todo forma parte del mis-mo proceso. Fueron dos cur- sos más de aprendizaje", indi- ca Pablo sobre el periodo de formación sacerdotal. Vocaciones En relación con la falta de vocaciones religiosas que hay en la actualidad y que ha llevado a la Iglesia católica a editar un vídeo en el que anima a los jóvenes a la vida sacerdotal argumentando, entre otras razones, que "será un trabajo para toda la vida", Pablo cree que no se trata sólo de un problema de la Iglesia católica. "La falta de vocaciones se percibe en todos los niveles y en todas las profesiones. Es una crisis de valores generalizada en el mundo desarrollado. ¿Por qué no hay curas, misioneros? Pues por lo mismo que baja la atención pública. No se pone el corazón donde se debería. Como decía Ortega y Gasset: 'Nos centramos poco en lo esencial y estamos muy dispersos en lo que hay alrededor". Respecto a cuándo surgió su vocación misionera, Pablo señala que no hay un suceso determinante en su vida, aunque reconoce que su estancia en Mozambique con el misionero canario Manuel Ramírez fue determinante. "No sabría decir dónde empieza la vocación de sacerdote y la de misionero. Lo uno va muy ligado a lo otro", añade este joven sacerdote que ha estado preparándose durante más de un año en Madrid en el Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) para su nueva tarea de misionero. En el Vicariato Apostólico de Bluefields, en el norte atlántico de Nicaragua, una de las zonas más pobres del país donde todavía hay una gran población misquita, Pablo coincidirá con seis compañeros más. Allí está Isidoro Sánchez, que además de compatriota fue profesor suyo en el Seminario. Aparte del trabajo evangélico, Pablo tiene como misión "potenciar el liderazgo de los miembros de las comunidades indígenas y rurales a su cargo". "Se trata de crear conciencia colectiva para que sean ellos mismos los que gestionen, organicen y afronten los problemas. No es que uno vaya y les diga lo que tienen que hacer". En el IEME se ha formado para su labor misionera, tanto a nivel intelectual como espiritual. Allí ha tenido la oportunidad de conocer también la experiencia directa de otros misioneros y despejar dudas. De momento, ha firmado por cinco años. "Miedo siempre hay. Es humano. Lo bueno es que ya tengo la experiencia de Mozambique. Fui lleno de paranoias y luego nada. Eso me da tranquilidad ", puntualiza este joven sacerdote, para quien la labor misionera es una tarea "de toda la Iglesia".